Tweet Segui @dini912030 Maleta de Opiniones

21 agosto, 2011

Propuesta para la nueva Constitución: reforma ministerial.

Chile se encuentra en una encrucijada histórica. Los ciudadanos de nuestro país están revisando el contrato social que siempre tuvieron en sus manos pero que ha sido impuesto en reiteradas ocasiones desde la organización de su Estado. No sólo se ha planteado un gran debate nacional por el financiamiento del sistema educacional sino que se ha propuesto la redacción de una nueva Constitución.

Pero este debate no sólo se debe hacer mirando la forma en que se hará, entendiéndose por ello llamar a una Asamblea Constituyente que la redacte, sino que nazca desde nosotros tomar la iniciativa y hacer propuestas desde ya para una nueva Carta Magna. Algo así como la fotografía que acompaña esta columna.

En estas breves líneas no sólo pretendo demostrar que la lógica o’higginista-portaliana no ha desaparecido de nuestra administración pública, siendo la base del aparato burocrático por casi dos siglos; además de plantear que en la discusión de una nueva Constitución es necesario el debate sobre una reforma ministerial (a pesar de que debe ser fijada por una ley complementaria). Chile tiene 22 Ministerios y estamos cerca de ver el Ministerio de la Pera.

Es por ello que el siguiente texto puede ser un poco monótono y reiterativo en su redacción, pero vale la pena ser leído para que a la hora de la discusión tengamos sustento para transformar un modelo que nunca se transformó del todo, sino que se modificó constantemente sin alterar su esencia.

Bases Históricas. El modelo o’higginista-portaliano reforzado por la Constitución de 1980.

El proceso de Independencia está en pleno desarrollo y los “exaltados” comienzan a ganar terreno. Según las normas nacionales a estos personeros se les denominó “Secretarios de Estado” siguiendo el modelo norteamericano que influenció en la época carrerina (1812 - 1814) En él existían dos Secretarios: “Negocios del Reino” y ·Correspondencias de Fuera”, haciendo hincapié en las relaciones exteriores y el financiamiento del gobierno, los temas más urgentes por resolver.

Entre 1818 y 1833 (lo que podríamos denominar “era o’higginista” y “pre-conservadora”) existieron los Ministerios de Gobierno y Relaciones Exteriores (para articular la unión entre territorios), Hacienda (para financiar el Estado) y de Guerra y Marina (por la lógica amenaza constante de conflicto). Aquí se fijan los tres pilares fundacionales del Estado que conocemos: la administración para fijar las normas de gobierno nacional, unitario y centralista; la parte que vela por su financiamiento y la sección encargada de la defensa territorial.

Tres años demoró la Gran Convención en reformar la Carta Magna de 1828. Portales fue el articulador de un nuevo cuerpo legal que permitió la formación de los Ministerios de Interior y Relaciones Exteriores, Guerra y Marina, Hacienda y Culto e Instrucción Pública; para agregarse las áreas de Colonización, Justicia, Industria y Obras Públicas.

Entre 1925 y 1980 se agregan nuevas carteras a las anteriores, suprimiéndose las áreas de Culto e Industria (la primera por separarse la Iglesia del Estado y la segunda por incorporarse a otro Ministerio). A los anteriores podemos agregar la preocupación por nuevas áreas del desarrollo nacional a través de la instauración de los Ministerios de Economía, Fomento y Reconstrucción; Planificación y Cooperación; Educación Pública; Trabajo y Previsión Social; Salud Pública; Vivienda y Urbanismo; Agricultura, Industria y Colonización; Minería; Transportes y Telecomunicaciones; y Tierras y Colonización.

Tras la vigencia de la Constitución de 1980 se agregaron las carteras de Secretaría General de la Presidencia (para seguir proyectos de Ley y hacer más fluidas las relaciones con el Congreso); Secretaría General de Gobierno (encargada principalmente de la vocería); Minería; Energía; Medioambiente; Servicio Nacional de la Mujer y Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

La reforma necesaria: reestructuración ministerial.

Este artículo nace de la base de que el Estado fue una imposición de las élites del siglo XIX para poder realizar su proyecto histórico como lo señalara, entre otros, el profesor Jorge Pinto Rodríguez en sus diversos escritos. Sin embargo, la estructura que formaron los grupos de poder se consolidó y se instauró a lo largo de nuestra historia. Es decir, a la estructura original se le agregaron nuevas áreas de atención de acuerdo a las nuevas necesidades que fue adquiriendo Chile en el tiempo.

Portales era partidario de una administración en exceso concentrada; Balmaceda le agregó el componente de la preocupación por la inversión de las rentas del salitre; Alessandri sumó a este desarrollo la separación de la Iglesia; Ibáñez en sus ansias de formar el “nuevo Chile” siguiendo el modelo corporativista de Mussolini tomó las banderas de un Estado protector.

Frei Montalva agregó áreas como la agricultura y la vivienda a sus preocupaciones (cabe destacar el proyecto de ley de Allende de crear un Ministerio de la Familia); Pinochet apostó por agregar un área comunicacional fuerte; la Concertación se preocupó de las nuevas relaciones con el Parlamento y agregar nuevas áreas de preocupación estatal acorde a los tiempos como la minería, la mujer o el desarrollo cultural.

Venezuela hila muy fino en cuanto al aparato burocrático estatal, aumentando de forma muy considerable a 30 ministerios; Chile tiene 22, a diferencia de países como España o Estados Unidos que poseen 15. Es por ello que deberíamos establecer en la discusión de la Nueva Constitución una transformación progresiva del aparato estatal para reducir el número de ministerios y preocuparnos de una administración estatal más eficiente y eficaz.

Porque no es importante cuántos ministros tengamos para premiar en caso de ganar la elección, sino cuántas unidades intermedias (subsecretarías) se preocuparán de las áreas claves del desarrollo económico, social y cultural del país. Chile debe apostar por actualizar su aparato estatal a los tiempos que corren rompiendo con la lógica de repetir y adaptar la Constitución anterior.

Así como propuse en su minuto una reforma a la regionalización a través de la creación de las Regiones de El Loa, Ñuble, Arauco y Las Islas (con provincias y ciudades inclusive), en esta ocasión hago la propuesta de una reforma ministerial. He aquí el borrador ordenado por orden jerárquico.

· Ministerio del Interior. En éste deberían estar contenidas las subsecretarías de la Presidencia (para seguir los proyectos de ley ingresados) y de Gobierno (con un subsecretario encargado de la vocería).

· Relaciones Exteriores. A ella debería agregarse una Subsecretaría de Cooperación con vínculos regionales y mundiales, que salga de lo económico y se dedique a otras áreas como la de intercambio cultural y social.

· Defensa Nacional.

· Finanzas Nacionales. Fundir los ministerios de Economía y Hacienda en un solo organismo que vigile esta área del desarrollo nacional.

· Desarrollo Social. Al proyecto existente deberían agregarse otros aspectos que lo harían más integral, como Subsecretarías de Deporte, Infancia, Juventud, Tercera Edad y Protección al Consumidor; lo que haría de éste un Ministerio realmente preocupado del desarrollo íntegro de la sociedad.

· Educación, Cultura y las Artes.

· Justicia y Seguridad Pública. Al igual que el anterior, unificar ministerios con criterios comunes para quitar algo de burocracia. El agregar la Seguridad Pública a Interior fue más un gesto de elevar la preocupación del gobierno por este tema que unirlo con un área común como la justicia.

· Trabajo y Previsión Social.

· Obras Públicas.

· Salud.

· Vivienda y Desarrollo Urbano. Como en varios países, hay que hacer más integral este ministerio, agregando Subsecretarías de Bienes Nacionales, Vivienda, Desarrollo Urbano, Ordenamiento y Planificación Territorial, Transporte y Telecomunicaciones.

· Recursos Naturales. Aunar esfuerzos para reunir en una Cartera Subsecretarías como Minería, Energía, Pesca y Ganadería.

· Industria, Fomento y Reconstrucción. Como se hizo en 1939, elevar el área de la reconstrucción incluso al rango de nombre de Ministerio. Agregar a esto las Subsecretarías de Industria, Fomento, Desarrollo Agrícola y Planificación y Desarrollo Forestal.

· Medioambiente, Aguas y Protección de la Naturaleza. El segundo punto será fundamental en los próximos años y Chile tiene un recurso estratégico para las décadas venideras. Sería una innovación a nivel mundial poner la protección de las aguas en rango ministerial.

· Pueblos Originarios. Chile nunca ha tenido un Ministerio que se haga cargo del asunto y ya es tiempo de crear uno que se haga cargo de sus problemas, necesidades y desarrollo integral.

· Mujer e Igualdad de Género. Aumentar sus facultades y áreas de interés, enfatizando la segunda parte.

· Desarrollo Regional. Si bien existe una subsecretaría dependiente del Ministerio del Interior, sin las regiones Chile no existiría. Por ello debería escogerse un Ministro que no sea de Santiago y que se dedique especialmente al desarrollo regional.

Con una reforma que reduce 22 a 17 Ministerios, dejo abierto el debate.

15 agosto, 2011

José Victorino Lastarria: "la difusión de las luces".


José Victorino Lastarria (1817 - 1888) debe ser uno de esos personajes históricos que le da nombre a una institución o a una calle, pero del cual poco o nada se habla. Nacido en plena Reconquista española fue testigo de cómo Chile fue dando forma a su Estado. Estudiante del Instituto Nacional fue geógrafo y abogado, fundador de la Sociedad Literaria de 1842 y de la Sociedad de la Igualdad, escritor de diversas novelas en donde denuncia la realidad social. Se opuso, durante su legislatura, a diversos proyectos trascendentales para el país como el de Ocupación de la Araucanía, cuando todos estaban de acuerdo.

Estamos en la legislatura de los años 1843 a 1849. Se discute la Ley de Instrucción Primaria, una de las leyes más importantes ya que daba forma al sistema educacional al país en formación. El Diputado Lastarria deja de manifiesto su pensamiento educativo en los diversos discursos con motivo de la discusión de este cuerpo legal.

Lastarria era de los que pensaba que el Estado era quien debía sostener la educación pública y no las municipalidades. Sus opositores querían una educación lo más alejada de la tutela del Estado y en manos de la localidad, pensando que debía copiarse el modelo estadounidense. ¿Novedad? En Chile era impracticable, pues el país no poseía población concentrada en ciudades y se encontraba condiciones de miseria. Es por ello que el proponía mejorar la situación integral del país antes de traspasar esta responsabilidad a las municipalidades.

Presentó uno de los primeros proyectos al respecto, en el cual se señalaba que tanto hombres como mujeres podían recibir educación primaria gratuita. La escuela superior debía también ser de acceso universal y sin costo siempre que los fondos pudieran sustentarlas.

Y aquí viene lo sorprendente: el trato que recibían los profesores. A pesar de que bajo ciertos requisitos se podía trabajar a partir de los 16 años y debían dedicarse exclusivamente al ejercicio docente (es decir, quedaban exentos de incorporarse al Ejército u otros cargos). Además se les entregaba un lugar para vivir y educar a sus estudiantes de forma gratuita, así como un sueldo fijo anual considerable.

A los ocho años de servicio se les otorgaría una medalla de honor trabajada en oro que dijera “Premio a la constancia por la difusión de las luces”, “La nación a...”. El director de colegio con dieciséis años en sus funciones gozaría de por vida automáticamente de una jubilación de por vida de la mitad del mejor sueldo que hubiese ganado.

Sus opositores ya en esa época se quejaban de que se reubicaban fondos de otras partes para educación (algo así como el GANE). Miguel Piñero, columnista del conservador periódico El Mercurio de Valparaíso, señalaba que:

“Nosotros no creemos en la necesidad de que la instrucción primaria tenga fondos especiales (...) El deudor es uno y la caja debe ser una también y hasta ridícula nos parece toda medida que interrumpa la consolidación de la deuda. Esto es muy claro y muy sencillo; y eso de destinar tales fondos para esto y cuáles entradas para aquello no sirve sino para complicar la marcha de la administración”.

Esto quiere decir, en pocas palabras, que lo más importante es pagar la deuda que tiene el Estado con sus acreedores y continuar en la situación de atraso de los hijos más pobres de este país. La educación no sería importante, total, los hijos de las élites pueden educarse sin problemas. Lastarria abogaba por la educación para todos.

El proyecto de Lastarria fue fuertemente criticado no sólo por lo anterior, sino que la propuesta conservadora fue hacer que la gente con su renta pusiera un impuesto especial. Nuestro autor criticó duramente este nuevo aspecto ya que era injusto gravar con más cargas tributarias a la masa de la población que estaba llena de problemas y en condiciones de vida paupérrimas. Decía que “La educación primaria en Chile tiene por enemigos, en primer lugar, la pobreza; en segundo, la incuria de las familias; en tercero, lo diseminado de la población”.

Pero su pensamiento político se caracterizaba, por sobre todo, por estar conectado a las más profundas necesidades de su tiempo. Se pretendía en la nueva propuesta hacer que los padres enviaran obligatoriamente a los hijos a las escuelas en condiciones cien veces más difíciles que ahora. ¿Se imagina trabajando en el campo para sobrevivir, viviendo en una choza con piso de tierra sin saber si comerá mañana, con una distancia al colegio de diez kilómetros? Al respecto, pensaba:

“¿Cómo podríamos determinar en el proyecto que los padres mandasen a sus hijos a la escuela? ¿Cómo hacer efectiva esta determinación? El campesino prefiere primero que su hijo le ayude en las faenas de su industria antes que permitir vaya a andar dos o tres leguas para llegar a la escuela y ocupar todo el día en ella”.

Como he señalado reiteradamente, Lastarria era un convencido que la educación pública y gratuita era un anhelo que debía hacerse efectivo. En todos sus discursos se basó en fundamentos históricos como el que viene a continuación:

"Que la instrucción primaria debe ser gratuita lo sabemos todos: desde nuestra independencia se ha sancionado esa declaración; los ciudadanos chilenos han reputado como una herejía la idea de que la instrucción primaria pudiese ser retribuida" (pagada).

La segunda cuestión está en saber quién debe dirigir la instrucción primaria. ¿No la han resuelto ya los artículos 153 y 155 de la Constitución colocándola bajo la inmediata dirección del Estado? ¿La teoría no ha dicho y las leyes de todos los países no han declarado que la instrucción primaria debe estar bajo la inspección del Estado?

Nuestros contemporáneos discuten sobre las diversas alternativas para financiar el sistema educacional. La pregunta que se le debe hacer a nuestros gobernantes parece que la tuviera José Victorino Lastarria:

¿Qué nuevas circunstancias han aparecido hoy que nos autoricen a declarar que el Estado no tiene fondos para cumplir este deber como ha cumplido hasta ahora?

Para finalizar, les dejo este párrafo que puede servir de fundamento histórico para resolver muchas de las inquietudes que en nuestro tiempo tenemos.

¿Pues acaso no se ha reconocido siempre que la primera de las necesidades es la educación? El Estado debe proveer a esa necesidad como provee a las demás. Si esas son necesidades sociales (fuerzas armadas, educación), y si también lo es la instrucción primaria, ¿Por qué no se colocan todas en una misma relación? ¿Por qué no se reconoce el principio de que el Estado debe proveer a todas ellas? Si no le alcanzan los recursos, disminúyanse los gastos de lujo que se hace, los gastos que no son de primer orden”.

Dejo abierto el debate.

Tomado de: Moción sobre arreglo de la Instrucción Primaria presentada a la Cámara de Diputados en sesión de 18 de agosto de 1843. Disponible en http://www.memoriachilena.cl/temas/documento_detalle.asp?id=MC0003413

12 agosto, 2011

Nosotros, los hijos de Pinochet el visionario.


“Algunas obras del Gobierno Militar:

Constitución de 1980, Regionalización, edificio del Congreso Nacional, Carretera Longitudinal Austral (“Presidente Augusto Pinochet Ugarte”), Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, Ley Antiterrorista, Consejo de Defensa del Estado, Código del Trabajo, Plan Laboral, Sistema Previsional, Beca Presidente de la República”.

(Fuente: Blog de la Fundación Pinochet. http://fundacionpinochet.blogspot.com/2007/01/algunas-obras-del-gobierno-militar_14.html).

Hoy quiero referirme a un tema que no nos es indiferente. El legado de Augusto Pinochet Ugarte hoy nos pesa sin darnos cuenta, sigue vivo. Porque hoy, nos guste o no, vivimos como los hijos de Pinochet, en la gran casa que el armó como él quería, para la gran familia chilena.

Después de un primer período en que había que instalar el gobierno viene la época en que hay que elaborar un plan para conducir el país que recién se recibía. Y para ello no tenían un plazo definido sino metas que cumplir. El tiempo estaba a favor por lo que se podía emprender un plan maestro para cambiar todo lo existente del gobierno anterior y transformarlo. Había que darle legitimidad al asunto, y es por ello que es declarado en etapas sucesivas Presidente de la Junta de Gobierno, Jefe Supremo de la Nación y, por la Corte Suprema, Presidente de la República.

Al verse con metas y no con la presión de los tiempos contrató a un grupo de asesores para que fueran a estudiar donde estuviera lo mejor. Y así llegaron a la conclusión de que el mundo caminaba hacia la Economía Social de Mercado, que al Estado había que liberarlo en su carga y desprenderse de todas sus empresas menos las estratégicas; que los Municipios debían hacerse cargo de la educación; que los privados administran mejor la salud; en fin, entre muchos otros considerandos que lo privado es mejor que lo público en todo aspecto.

Se nos enseñó un nuevo concepto de libertad. Un viejo chiste dice que las libertades son tres “libertad de comercio, libertad de mercado y libertad de empresa”. Es decir, somos libres para poder tener más por sobre el ser más, adquirirlo todo y tener el deber de ser rico. No importa si caminamos cuadras y cuadras para encontrar el zapato más barato, cada empresa es libre de poner el precio que quiera. No lo culpo de inventar el sistema, sólo de los errores de su implementación. Algo así como lo que dicen de Lagos con el Transantiago pero algunos años antes.

Se nos enseñó que existen chilenos de primera y chilenos de segunda clase. Es decir, como en este país la libertad de empresa es la premisa la salud, la educación y la vivienda pueden ser manejadas por privados. Los chilenos de primera, es decir, los que tienen cierto grado de poder adquisitivo, tienen todo el derecho a escoger donde quieren atenderse con sus recursos. No hay para qué fortalecer lo público, donde podemos mezclarnos todos. Hagamos que en lo privado se seleccione para avanzar mejor. Que lo público se haga cargo de los “cachos” que los privados olvidaron.

Se nos enseñó que lo privado es mejor que lo público, por lo tanto mientras más privado sea, mejor. Como en lo estatal siempre hay que hacer filas y hay que esperar una eternidad por la burocracia lo privado es más rápido. Aunque no sea cierto, lo estatal siempre tiene pérdidas. Lo importante es que a la gente se le meta en el inconsciente que así funcionan las cosas y está bien.

Se nos enseñó que la democracia es un sistema que hay que cuidar y que los “señores políticos” la echaron a perder llevándola al caos. Por eso, ¿Qué mejor que diseñar una Constitución ideal para protegerla después de que se fuera del poder? Aprobada sin registros ni padrón electoral, observadores internacionales o campaña opositora (un mes tuvo la oposición para leerla, criticarla y armar un discurso sin publicidad en los medios), la idea era garantizar que fueran sólo dos alianzas las que gobernarán el país y no los partidos minúsculos de antes, que prácticamente el 75% del Parlamento esté de acuerdo en modificar lo estructural y un porcentaje menor lo accesorio. Es decir, todo para que no se le ocurra a los marxistas deshacer el camino andado.

Se nos enseñó que hablar de política es malo y la gente aprendió que de eso se conversa bajito para que nadie escuche porque puede ser peligroso. Porque, para él, la política y los “señores políticos” destruyeron a este hermoso país. Mientras menos se participe, mientras más alejado se esté de ciertos temas mejor es porque no se molesta a nadie. Una costumbre que en muchas mesas de Chile aún queda.

A Augusto Pinochet, nos guste o no, se le debe reconocer una característica: fue el hombre más visionario y adelantado a su época del Chile Contemporáneo. Porque bajo su mando se asesoró tan bien y dejó el país tan amarrado a su visión que hoy los hijos no sabemos cómo cambiarlo. Y para que se destrabe a nivel político deberían existir acuerdos tan transversales y tan únicos en circunstancias tan particulares que es casi imposible modificar esta realidad.

Por eso no sólo está en riesgo de caer “la educación de Pinochet” sino que, también, un montón de cosas incluidas dentro de esta lógica. El proceso constitucional que se está pidiendo a gritos rompería con una de las lógicas más poderosas de la historia de Chile y de una instalación tan arraigada y de forma tan implícita que chocaría transformarla.

¿A qué quiero llegar con todos estos argumentos? Hay cosas que, evidentemente, no se pueden cambiar y, siendo muy realistas (no derrotistas) no podemos transformarlo todo, porque en algunos casos sería expropiatorio. Sin embargo, sin destruir el Estado ni cosas por el estilo, podemos empoderarnos de la situación actual y seguir presionando por los objetivos centrales de este asunto: la Constitución y el sistema educativo. Por ello es necesario cambiar esto de raíz.

Dejo abierto el debate.

10 agosto, 2011

La Concertación ha muerto.

El título de esta columna seguramente le ha llamado la atención. Le pido sólo esta vez que continúe leyendo y que se fije bien en los argumentos que se expondrán a continuación para no caer en juicios apresurados basados en el nombre de este rincón de opinión.

La Concertación ha sido, como he mencionado, la alianza política más duradera de la historia nacional. Más que el Frente Popular (1937 - 1941; 4 años), la Alianza Democrática (1942 - 1947; 5 años) o el Frente de Acción Popular (1956 - 1969; 13 años), entre otros de menor existencia. Ha recibido porcentajes de votación históricos (dos de ellos con 55% y 57% de las votaciones) y niveles de aprobación que superan largamente la barrera del 50%.

Podemos mencionar largamente las políticas emprendidas durante sus veinte años, pero se pueden mencionar las obras principales. Con Patricio Aylwin se emprendieron las primeras tareas para reconciliar a nuestro país, a través del esclarecimiento de los crímenes cometidos en Dictadura a través de la comisión Rettig. Un crecimiento económico del 7% se acentuó un punto con Eduardo Frei, quién además firmó TLC’s con diversas plataformas comerciales y puso en marcha la Reforma Procesal Penal.

A este anterior “período democratacristiano” que fijó las bases del desarrollo económico chileno le siguió un período de dos gobiernos de centro-izquierda que fijaron las grandes líneas del desarrollo social. Con Ricardo Lagos se lograron políticas como la notable reducción del desempleo y la simbólica pero potente señal de abrir las puertas de La Moneda a toda persona que quisiera conocer el lugar. La Ley de Matrimonio Civil se complementó con políticas que se consolidaron en el gobierno de Michelle Bachelet, con planes como el AUGE, “Chile Solidario”, “Chile Barrio” “Chile Crece Contigo”, “Chile Solidario”, “Puente”, entrega de bonos; y la reforma al sistema previsional en conjunto con un sistema de protección social de base desde la cuna hasta la vejez.

Peco de mencionar sólo lo bueno, es cierto, pero la televisión, la radio y la presa escrita ya han hecho bastante con respecto a crear el “mito negro” de la Concertación. Si usted quiere información sobre la “justicia en la medida de lo posible” o que “en ese gobierno se lo robaron todo” busque información en otra parte. De seguro ya se la sabe.

Es claro: como ciudadanos buscamos el gobierno perfecto, pero debemos ser realistas: ninguno lo será. Todos van a emprender políticas que no nos gusten, lo que no significa no reclamar por lo que es justo. Lo que sí hay que decir es que aunque ningún sistema es perfecto la gente sabe con quién puede lograr cosas y con quién no. El que le diga que el país va a andar bien o que va a llegar con un equipo de personas que ni siquiera comen por atenderlo a usted de forma eficiente NO EXISTE. Piñera se lo ha demostrado de sobra.

El “mito negro” no fue solamente obra de la prensa sino que se fue construyendo solo a través de estas dos décadas. Partió con las escisiones de los partidos Comunista y Humanista debido a las diferencias existentes con la nueva coalición. A ello se le sumó la construcción del mito de las “dos almas” en la agenda valórica, obviando la atención en los acuerdos que siempre existieron.

Lavín ayudó otro poco con la creencia de que el país estaba a las puertas del caos por la delincuencia y, siendo él Longko en Toltén, minero en Chuquicamata y un parroquiano de las ollas comunes de los campamentos construyó un discurso que le valió el apoyo de casi la mitad del país electoral.

En la primera década del 2000 los medios le hicieron creer a la gente que TODOS los miembros del gobierno robaban y se hacían ricos robando. Agreguemos a ello “falta de liderazgo” de Bachelet y la “revolución pingüina”, el mal funcionamiento del sistema de transporte de SANTIAGO, NO DE CHILE junto al nuevo mito de que “la Presidenta es la buena y todos los demás de la política son viejos y sin renovación”.

Los “díscolos” avisaron a tiempo, antes de las elecciones: uno a uno fueron dejando a una coalición que a la par con las obras hechas traicionó a muchos de los firmantes del contrato original. Entre quedarse a ver el fin del edificio y armar una casa chica pero con libertad para actuar, prefirieron irse.

Es por ello que hoy les digo: Señores, la Concertación ha muerto. No murió porque fuera mala o porque no tuviera líderes, sino porque ellos mismos se mataron por la falta de renovación y el constante cuestionamiento de la pérdida del poder.

Se murió porque su representatividad e identificación hoy está rondando el fantasma del 20%, la tercera parte de la votación de Eduardo Frei en 1994 y menos de la mitad de la del Plebiscito del ’89. En fin, la Concertación ya cumplió su ciclo: un ciclo que instauró el crecimiento económico y las reformas sociales para los sectores más vulnerables.

Como simple ciudadano de la República de Chile, observador del acontecer político como muchos, creo que deberían convocar a todo el que quisiera a refundar la Concertación. Copiémosle a la Alianza, hagamos como ellos. ¿Se han fijado que ellos tomaron todos los baluartes y errores del anterior gobierno y los hicieron suyos con colores y música alegre?

Hagamos lo mismo, repitamos el ciclo del ‘89: entre TODOS los que quieran participar, desde las agrupaciones del Juntos Podemos hasta el PRI constryuamos un nuevo pacto electoral con base en las demandas de sus militantes. Olvidemos, por un rato, las diferencias y las peleas anteriores y unámonos por Chile. Porque la Coalición no lo hace bien y peor está el Presidente. Porque nos merecemos todos un mejor gobierno.

Pongámonos de acuerdo en metas comunes de corto plazo como:

  • Grupos de trabajo incluso a nivel de sectores de comunas en todos los temas, desde aborto hasta matrimonio igualitario, medioambiente, salud, educación y otros. Con nombres esperanzadores como "Futuro" o "Porvenir".
  • Votaciones y plebiscitos internos virtuales y presenciales para definir un único plan de gobierno, pero con compromisos firmados de cumplimiento en caso de elección.
  • Buscar un Parlamento para nuestra nueva coalición y definición en primarias abiertas al candidato o candidata que nos representará.
  • Un candidato por colectividad para definir al líder único en un debate televisado y PRIMARIAS NACIONALES.

Hagamos que la gente vuelva a hablar del tema y se apasione pensando en lo mejor para Chile. Aprovechemos que hay miles de personas que están descontentas: preguntémos qué quieren sin perder la humildad. Busquemos nuevos líderes de opinión que aporten con ideas frescas y aceptémoslas cuando sean necesarias. Imaginemos el país del 2030 o del 2050. En la gente están las respuestas y sólo en la gente se encuentra la verdad.

Sí, la Concertación ha muerto. Pero ha muerto para dar paso a un nuevo pacto que, con quienes perdure, con los partidos y personas que siga más allá del 2014, será el líder del mañana. Porque si seguimos esta línea estamos a las puertas del renacer de la alegría, del mañana, del futuro. Porque si nos empoderamos de la realidad y creamos propuestas para llegar a La Moneda de seguro si son fuertes nos haremos un espacio tan grande que llegaremos otra vez al poder.

Para que el 2014 lleguemos con frases como “Piensa positivo, piensa “.........” 2014” o “Unión por Chile: por el futuro, por el mañana, y por ti”.

07 agosto, 2011

Pedro Aguirre Cerda y la educación.


“Naturalmente, todo plan productor debe ir acompañado de una educación que sirva a hombres y mujeres en una preparación que infunda en todas las clases sociales un sentido de capacidad y de comprensión de que el país tiene fuerzas sobresalientes que bien conocidas y aprovechadas darán margen sobrado para una economía nacional sana, de beneficio para todas las clases”.

Pedro Aguirre cerda, uno de los presidentes más recordados de la historia de Chile (para muchos el mejor), “el Presidente de los pobres”, “don tinto”, el que para las navidades junto a su señora regalaba más de 200 mil juguetes en los campamentos, ha sido una de las personas que más se ha traído a colación producto de las demandas estudiantiles. Y al averiguar un poco más de su figura me he encontrado con un discurso que hace más de 70 años se planteaba en los salones del Congreso Nacional.

Porque Pedro Aguirre Cerda planteaba una visión educacional que no nos es ajena. Es menester en estos tiempos no sólo pensar en los fundamentos actuales que sustentan todo movimiento sino que también en las reclamaciones históricas de los grandes líderes que han luchado por un país más justo para todos sus hijos. En esta columna quisiera recordar a uno de los más grandes Presidentes de la República, quien llegó a La Moneda con la premisa de que “gobernar es educar”.

“Gobernar es educar”, y con este firme concepto aprovecharé todas las fuerzas de que el Estado pueda disponer para despertar el espíritu constructivo, de organización y perseverancia que tanto necesita la colectividad nacional, y rectificaré el abandono en que se ha desarrollado la educación pública (...) en una época en que el adulto interviene en sindicatos, asociaciones y otras múltiples actividades”.

Es el año 1938 y Pedro Aguirre Cerda gana con sólo 4000 votos de diferencia en una elección en la que participaron sólo 400 mil personas (de 600 mil inscritos). Se enfrentaba a Gustavo Ross Santa María, ministro de hacienda del segundo gobierno de Arturo Alessandri, realizador del “milagro chileno” (no confunda con el otro “milagro” de 1980, este es mucho más antiguo y en otras condiciones). Tras los hechos del edificio del Seguro Obrero, el General Ibáñez con sus sempiternas ganas de llegar al palacio de gobierno decidió apoyar la candidatura del Frente Popular.

Aguirre, abogado, parlamentario, ex ministro y pedagogo, había escrito dos libros disponibles en internet: “El problema agrario” (1929) y “El problema industrial” (1933). En ellos expuso parte del planteamiento que llegó al poder en 1938. Entre sus múltiples propuestas para mejorar el abandonado sistema de educación pública de ese entonces se encontraban medidas como:

· Reforma educacional que considerara la educación de adultos y las escuelas complementarias.

· Gratuidad de la educación hasta la universidad

· Gratuidad de la enseñanza en todos sus grados

· Educación primaria, secundaria y técnica como función del Estado o controlada por él, pues es éste, desde su lógica, el principal igualador a la hora del acceso a la educación.

· Creación de institutos y universidades del Trabajo, con el fin de incluir a las masas obreras al sistema educacional.

· Protección del Estado y de los municipios a escolares indigentes, satisfaciendo sus demandas en alimentación, vestuario, útiles escolares y atención sanitaria.

· La no persecución de los profesores por sus ideas políticas.

Pedro Aguirre Cerda era un profundo defensor del Estado Docente, como se ha podido apreciar. Para él es el Estado quien debe asegurar la igualdad en el acceso y la gratuidad de la enseñanza para poder incluir a todos en un país que pasaba por altos índices de analfabetismo y diversos problemas sociales. Para él ninguna lógica de desarrollo no puede ser entendida si parte de sus hijos no se puede educar.

Dejo esta columna que nos recuerda un importante trozo de historia nacional en tiempos en que se habla de uno de los movimientos sociales más potentes que se han visto. Quisiera finalizar con esta cita tomada de una página web, que aparece cuando uno busca su biografía.

"Para que la enseñanza pueda cumplir su misión social es necesario que sea: gratuita, única, obligatoria y laica. Gratuita, a fin de que todos los niños puedan beneficiarse (...) sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y su acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el periodo formativo".

Pedro Aguirre Cerda, 21 de mayo de 1939.

Dejo abierto el debate.

06 agosto, 2011

Propuesta para la nueva Constitución: nuevas regiones. El Loa, Ñuble, Arauco y Chiloé.

¿Se imagina un país como el del mapa? ¿Podría ser éste parte del país del 2030? ¿Podría la Nueva Constitución tener no quince, sino diecinueve regiones? ¿Podría Calama ser la capital de la Región de El Loa; Chillán capital de la Región de Ñuble; Los Ángeles capital de la Región de Arauco y Chiloé capital de la Región de Las Islas?

En 1974 la Oficina de Planificación Nacional (ODEPLAN) llevó a cabo el proyecto regionalizador más ambicioso de la historia, al cambiar el concepto de ordenamiento político-administrativo nacional que siempre había existido: las provincias.

Buscaba una organización administrativa descentralizada evitando el centralismo existente en algunas ciudades del país, unidades jerárquicas donde se pudieran tomar decisiones autónomas, integración de todos los sectores, seguridad nacional y ocupación efectiva del territorio. Una provincia debe intensificar su producción típica, mientras que una región debe integrar diversos sectores de la producción; debe tener una cantidad de población suficiente y recursos que le permitan sustentarse en el tiempo. Ha sido la más efectiva en la historia al dar mayor poder de decisión a las comunidades locales.

Sin embargo, esas comunidades no pueden escoger a su máxima autoridad, los Intendentes; ni pueden escoger a los integrantes del Consejo Regional, que elabora todos los planes de desarrollo y hace efectiva nuestra participación, siendo todos designados por el Presidente de la República.

La principal crítica que se ha hecho a la regionalización de 1974 es que juntó provincias más o menos similares y las pegó en una Región sin preguntar a nadie si ellos querían ser una sola unidad. Esto quedó evidenciado cuando Arica pidió su separación de Iquique por tener rasgos económicos y sociales distintos, y cuando la Provincia de Valdivia se empoderó de su situación de atraso y pidió ser segregada de la Región de Los Lagos. Es decir, muchos territorios tienen argumentos de sobra para pedir su separación.

En esta columna, entonces, hago eco de los anhelos históricos de las provincias de El Loa, de Ñuble y de Chiloé de ser regiones, tal como se vería en el mapa.

Como se puede apreciar en el gráfico, la futura Región de El Loa es un territorio cuyos habitantes han pedido históricamente ser separados no sólo por circunstancias geográficas, sino también porque pueden ser un polo de desarrollo económico y turístico. Así como Isla de Pascua podría ser un territorio especial por sus características particulares, este lugar también podría orientar el eje de su desarrollo a ampliar su plataforma comercial en directo beneficio de sus habitantes.

Ñuble también es una de las provincias que salió damnificada con la regionalización. Siempre han manifestado que la pegaron a Concepción siendo que, desde siempre, han sido una unidad aparte. Poseen una realidad histórica, territorial y cultural independiente con población y comunas que les son más que suficientes para poder ser una región. Incluso el año 2006 manifestaron este anhelo con diputados de la zona, pero la propuesta no prosperó. Nuevamente quedaron postergados.

Chiloé ha sido Provincia, entendida como la máxima entidad político-administrativa, desde tiempos coloniales, con la primera división político-administrativa en la Colonia. Las mismas razones se repiten: identidad cultural distinta y la necesidad de salvaguardarla, una economía que puede sustentarse en el tiempo y una geografía que indiscutiblemente la hace distinta del territorio liderado por Puerto Montt. Si la sumamos a la Provincia de Palena, o Chiloé Continental, podríamos tener claramente una región distinta.

Quiero sumarle a estas regiones, porque conozco esta realidad y con los fundamentos ya mencionados en economía y cultura, sumado a que son unidades culturales que a la fuerza las pegaron a las regiones de Biobío y la Araucanía, cambiándole el tradicional nombre de La Frontera, a la nueva Región de Arauco.

Siempre me pregunté por qué la Región de La Araucanía (que parte del supuesto que a los mapuche hay que decirles araucanos) no tenía a la Provincia de Arauco. Y es simple: porque había que mantener la continuidad geográfica en función de Concepción. La Región del Biobío se hizo en función de Concepción para potenciar el desarrollo de esta ciudad sin importar las demás. Esta es la realidad de la regionalización: se juntaron territorios similares como satélites de la más grande para que ésta se desarrollara en desmedro de las demás. Es decir, reemplazamos el centralismo nacional por uno de menos escala.

Es por ello que aquí propongo segregar algunas comunas de la Región de la Araucanía que a la fuerza fueron adosadas para potenciar el desarrollo de Temuco y agregarlas a la Región de Arauco. Una que tenga capital en Los Ángeles con comunas que tengan efectivas similitudes bajo las mismas premisas expuestas.

Hago esta propuesta, insisto, haciéndome cargo de los movimientos que en distintas partes de Chile piden ser una unidad independiente y considerando que se nos viene cerca un nuevo proceso constitucional. Estas son los aspectos que también hay que conversar si se quiere romper la lógica de la Constitución de 1980. ¿Vamos a mantener lo hecho o a adaptarlo a las nuevas realidades y a las comunidades? ¿Vamos a mantener el actual modelo que crea comunas satélites de las capitales regionales?

En las zonas mencionadas de Chile, especialmente en El Loa, Ñuble y Chiloé se pide a gritos ser una región. Bueno sería escucharlas en el nuevo proceso que vendrá si realmente se quiere hacer de forma inclusiva y global. No mirando para esta década, sino para el país del 2030. Dejo aquí también la propuesta de división administrativa de las nuevas regiones que he creado a nivel de provincias y comunas.

Dejo abierto el debate.

Mapa: elaboración propia.

XVI Región de El Loa. Capital: Calama. Provincias de Tocopilla (Capital Tocopilla; Comunas: Tocopilla, María Elena) y El Loa (Capital Calama; Comunas: Calama, Ollagüe, San Pedro de Atacama).

XVII Región de Ñuble. Capital: Chillán. Provincias de Capitán Prat (1) (Capital: Ninhue; Comunas: Cobquecura, Quirihue, Ninhue, Trehuaco, Coelemu, Ranquil, Quillón) y Ñuble (Capital: Chillán; Comunas: Ñíquen, San Carlos, San Fabián, San Nicolás, Chillán, Chillán Viejo, Coihueco, Pinto, San Ignacio, El Carmen, Pemuco, Yungay).

XVIII Región de Arauco. Capital: Los Ángeles. Provincias de Arauco (Capital: Nacimiento; Comunas de Arauco, Curanilahue, Nacimiento, Lebu, Los Alamos), La Frontera (Capital Cañete; Comunas de Cañete, Contulmo, Tirúa, Purén, Angol, Los Sauces, Lumaco) y Alto Biobío (Capital: Los Ángeles; Comunas de Laja, Los Ángeles, Quilleco, Antuco, Alto Biobío, Santa Bárbara, Negrete, Mulchén, Quilaco, Renaico, Collipulli).

XIX Región de Las Islas. Capital: Ancud. Provincias de Chiloé (Capital Ancud; Comunas de Ancud, Quemchi, Dalcahue, Castro, Curaco de Vélez, Quinchao, Puqueldón, Queilén, Chonchi, Quellón) y Palena (Capital Palena; Comunas de Hualaihué, Chaitén, Futaleufú, Palena).

(1) Propongo también sustituir el nombre de la Provincia homónima en la Región de Aysén por el de Provincia de Tortel, denominando así a la provincia donde nació.

04 agosto, 2011

Las heroicas cacerolas del 4 de agosto.

Hace algunas horas he visto con horror y espanto cómo en Twitter se instalaba el hashtag #militaresalacalle, plasmándolo en la columna del mismo nombre, con múltiples visitas. Chile ha visto con horror cómo la policía de su país arresta por igual a ciudadanos de todos tipos, abuelos, hijos, estudiantes, vándalos; que daña con las bombas de más de cien mil pesos sin mirar a nadie; que el gobierno poco o nada ha hablado hoy quizás en un secreto comité de crisis ante el “jueves negro” de la política chilena.

Hoy, 4 de agosto, Chile entero se ha levantado por una sociedad más justa y mejor; por una educación más igualitaria para todos sus hijos, por los cambios que se requieren urgentemente. No lo dirige la Concertación, menos la Coalición por el Cambio, lo hace la ciudadanía en general. Hoy han salido a la calle las heroicas cacerolas del 4 de agosto que responden a los oídos sordos de un gobierno ineficiente, tal como lo demuestra la imágen (Foto: http://www.porquechilelate.cl/index.php/listas/103-diego-vrsalovic-huenumilla/262-las-heroicas-cacerolas-del-4-de-agosto- ).

Es histórico: el mundo entero una hoy la palabra cacerolazo y aproximadamente 4 de cada 6 personas no aprueba la gestión del Presidente. Frei durante la crisis asiática obtuvo sólo un punto más que Piñera, llevando varios años de gobierno. El Mandatario ha perdido apoyo y credibilidad, sus fortalezas de campaña, y no ha sabido llevar un conflicto que, al parecer, se les escapó de las manos.

Hago ecos de las palabras del Senador Francisco Chahuán. Éste señaló: “que nos dejemos de mirar todos el ombligo, que es imprescindible buscar una solución”. Es verdad, ya no podemos seguir esperando. Ya los estudiantes han planteado los problemas que los aquejan, las demandas y emplazamientos concretos al gobierno. Ya se han propuesto todas las medidas que, como sector, se requieren. Incluso más, mañana se presentará un documento completo de respuesta.

Lamentablemente, la respuesta sigue siendo insuficiente. El principal problema es que el nuevo documento entregado esta semana tiene una redacción que nada dice sobre las reales demandas. Ataca problemas complementarios y soluciones pequeñas pero no responde a las grandes necesidades. Un ejemplo de ello fue la rimbombante noticia de abrirse a la desmunicipalización. La letra chica: sólo en algunas municipalidades y bajo requisitos muy acotados. Siempre con lo mismo: un tremendo anuncio bajo consejo de alguna agencia publicitaria muy cara para ocultar los anexos que no se dicen.

Es por ello que no sólo los estudiantes, sino que la gente en general se terminó cansando de cómo funcionan las cosas. Estas protestas no sólo son la expresión de lo que es, sino que es el ambiente general de lo que vendrá. Las cacerolas volverán a salir a la calle cuando los ciudadanos se empoderen por sí mismos y reclamen a la autoridad que escogieron. Probablemente, después del sueldo mínimo, vendrá la lucha por la Constitución. En algunos años más serán, posiblemente, los recursos naturales y la nacionalización del agua en tiempos en que será escasa y más valiosa que el oro.

Los ciudadanos de Chile están usando el contrato social que siempre tuvieron en sus manos y lo están revisando punto por punto y analizando qué les gusta y qué no. Hoy podemos conocer lo que piensan todos por las redes sociales. Bueno sería que el gobierno monitoreara menos y tomara más en cuenta las frases que se lanzan. Chile y el mundo están cambiando. Necesitamos líderes que estén atentos a estas tendencias y las transformen en propuestas de solución. ¿Quién inventó que la demagogia es populismo, como signo de debilidad? ESCUCHAR A LA GENTE NO ES DEBILIDAD, ES CAPTAR UN CAPITAL VALIOSO DE ORIENTACIÓN PARA LOS GOBIERNOS. Si los saben escuchar otras serán las realidades.

Las heroicas cacerolas del 4 de agosto pasarán a la historia chilena como una fecha que saldrá en los futuros libros de historia como parte de este malestar general contra lo que no nos gusta. A los estudiantes de Chile no nos está gustando cómo funcionan las cosas en este país en el que nacimos.

Por eso se sale a protestar, no por perder clases o por irse a tomar a la plaza. Es un malestar que viene desde hace años y que, si no ha pasado, es porque no se ha dado respuestas definitivas a problemas de décadas. Y al que no le guste, no se preocupe: si el gobierno se sienta a conversar y soluciona estas demandas el país vuelve a la normalidad y puede seguir haciendo su vida de forma tranquila.

Sólo así las heroicas cacerolas del 4 de agosto volverán donde pertenecen, a la cocina. Actualmente son un medio para alcanzar el justo derecho a una educación pública, gratuita y de acceso universal, claro, con un filtro que no considere el dinero sino que nuestro mérito académico.

Sólo así, insisto, las heroicas cacerolas del 4 de agosto volverán a hacer ese puré o esa cazuela que tanto le gusta.

¿Militares a la calle?


Parece que el día 4 de agosto de 2011 no es un buen día para la primera autoridad de gobierno. No sólo porque ha recibido una encuesta con 26% de aprobación (los que votaron por él ya no le creen y los que no votaron por el confirman que el país va de mal en peor), sino porque el día se llenará de manifestantes que piden cambios estructurales en educación. Para hacer un paralelo se está peleando un cambio tan grande como fue la Reforma Agraria en su minuto: un sistema semi-feudal instalado en Chile desde los tiempos de la Conquista recién venía a sufrir un cambio en 1962. En Chile, un sistema que va para las cuatro décadas hoy pide ser cambiado de la misma manera que los que trabajaban en su tierra se quedaran con sus frutos.

Pero lo que aqueja hoy a este columnista es algo que llama de sobremanera la atención, algo que con suerte va a salir en los diarios electrónicos de oposición y no traspasará esas fronteras: #militaresalacalle. Miles de personas refiriéndose de manera negativa a las manifestaciones de la forma más terrible. Y peor aún: con frases hacia dirigentes como “se mata a la perra y se acaba la leva”. Quiero detenerme especialmente en una: “por un 100% de aprobación militares a la calle... hay que matar a los opositores”.

Hace algunos días con mucha emoción publiqué el artículo “Dictadura: la última herida de la Patria”, en el cual he elaborado un doloroso relato alejado de su época de lo que ha sucedido en nuestro país. Un Chile polarizado, desgarrado por el odio y los rencores, en que las familias no se podían ver. Un Chile al que nadie quisiera retornar.

Con dolor, pena y rabia veo en Twitter cómo gente conformista, que como los Carabineros lo único que le interesa es restablecer el maldito orden público (que si fuera por él todo tendría que seguir igual y hasta el mismo Pinochet hubiese gobernado hasta 1996), que piensa que los niñitos que están en la tele “son unos revoltosos que no piden nada”, que con frases como “pagamos tanto para tenerlos guardados (a los militares); pretenden dejar al país como está.

“Si marchan mañana los muertos serán su culpa” dijo el Ministro del Interior. Los opositores miramos con espanto las caravanas de autos ricos que desfilaban por el triunfo de Piñera; nos asustamos cuando vimos apellidos aristocráticos sacados del Parlamentarismo en los Ministerios, esperamos que respondieran a cada demanda con paciencia. Pero, ¿A dónde estamos llegando? ¿Qué país estamos viendo que parte de su gente está pidiendo que saquen los militares a la calle? ¿Acaso en más de veinte años no hemos aprendido nada? ¿No son cosas como éstas las que se estaban tratando de evitar, las de que nunca más una idea así se nos cruzara por la mente cuando nuestros padres luchaban igual por la democracia?

Sí, muchos también estamos en contra de que los mismos de siempre vayan y destruyan todo a su paso. Hay gente que también trabaja y no tiene culpa alguna, de que el automovilista, el chofer de camión, el chofer de micro y colectivo tiene que cumplir su jornada y llegar luego a la casa. Que el guardia tiene que defender su pega porque lo mandan y que el dueño de tienda está aburrido porque pierde dinero. Todos ellos también deben estar cansados de las protestas y que les corten la calle, que les caigan piedras en los vidrios y de las barricadas. Pero de ahí a pedir que saquen los militares a la calle no creo.

Otros tantos piensan que los mismos policías son mandados y que cumplen su labor; así también que los que tienen la culpa son la oficialidad y los del gobierno. En parte también comparto esa acepción. Sin embargo la fuerza y el poder que tienen es desmedida, abusiva; su represión atemoriza y provoca que lo que está pasando se radicalice, que nos estemos polarizando y que no lleguemos a acuerdo. Hay que consignar que también ellos son mandados a restablecer el orden público a cualquier costo, aún si hay que usar balines para matar.

El problema es que por ese maldito orden público que hace que las cosas tengan que seguir igual hay gente que es pisoteada, maltratada hasta perder dentadura y cabello, con moretones tremendos, con lacrimógenas que no van a medir si el que está ahí es niño o es anciano, con lanza aguas que no miran si el que está por delante se manifiesta o no. Por culpa de ese maldito orden público que tanto defienden hay gente que, inconsciente de lo que está diciendo, pretende sacar a los militares a la calle.

Sí, las cosas están difíciles, pero por favor que se tome conciencia de lo que se dice. Vivimos en DEMOCRACIA, un régimen imperfecto que nos garantiza a todos opinar, caminar, sentir, vivir LIBREMENTE. Tomen el peso al decir que hay que sacar a los militares a la calle.

La única manera en que el orden público se restablezca como muchos quieren es que los cambios que se piden en educación sean respondidos de una forma clara, directa, no con esta letra chica que es característica de este gobierno sordo e ineficiente y escuchando a todas las partes; no con estos acuerdos chanta con nombres estúpidos. Si quieren que esto se acabe luego conversen, pero escuchen lo que quieren realmente. No copien y peguen el documento anterior y hagan confundir al lector con una bonita redacción.

¿Así querían Chile? ¿Con un 26% de aprobación de su Presidente? ¿Sacando los militares a la calle? Escúchense antes de hablar, por favor, que cada vez más se dan cuenta que son minoría.

01 agosto, 2011

Subvenciones: "si te enfermas no te pago".

“Creemos que el mecanismo de distribución de recursos a las familias por intermedio de la subvención escolar es el apropiado para el desarrollo del sistema (...) permite la libre creación y mantención de establecimientos; incentiva en éstos alcanzar buenos resultados; y estimula la asistencia de los alumnos a clases”

Documento “Políticas y propuestas de acción para el desarrollo de la educación chilena”.

El día 10 de marzo de 1990 no sólo era un día de expectativas: al cambio de mando histórico que se realizaría al día siguiente en Valparaíso también se le sumaba un hecho que pasaría más o menos inadvertido por los anales de ese año: la aprobación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza.

Esta ley, además de garantizar principios tales como la libertad de enseñanza y traspasar la responsabilidad de la educación, del Estado a los padres, institucionaliza la subvención como aporte del Estado a nuestra educación. Es decir, se cumple con un rol subsidiario cubriendo lo que la Economía Social de Mercado no puede hacer por sí misma.

He querido, en esta ocasión, partir con esta cita del reciente documento sobre la “gran” reforma educacional del actual gobierno (que está de más señalar que se cuelga de líneas de acción de la administración anterior en temas como la cobertura a la educación preescolar), para señalar que el régimen de financiamiento no es la verdadera solución a muchos de los males que aquejan a nuestro sistema educacional.

Cuando el Gobierno Militar comenzó a indagar en las experiencias extranjeras viendo lo mejor para nuestro país, desde su lógica, se encontró con que en algunos países de Europa y Estados Unidos el régimen de subvenciones era la vanguardia. Chile lo viene aplicando desde hace más de dos décadas, en el contexto de una de las leyes más neoliberales en educación de todo el orbe.

Si bien ha tenido cambios, durante los gobiernos de la Concertación se afianzó esta modalidad, creándose la subvención preferencial con el fin de apoyar a los estudiantes más vulnerables en diversos ámbitos. Si bien quizás pretendió algo así como “humanizar el capital” no se consiguió más que establecer un parche en un sistema que ahonda en algunos males en muchas escuelas chilenas.

De la subvención dependen los sueldos de los profesores, las cuentas básicas, la infraestructura del colegio (es más, muchos estudiantes de pedagogía, en tono de broma, ven a los más pequeños con un monto en la frente como en un conocido comercial de televisión). Si multiplicamos los $37.367 (valor de un establecimiento de Educación CH y TP con 26 horas y más; extraído de http://www.comunidadescolar.cl/documentacion/Subvencion/informes/valor-subvenciones-DICIEMBRE-2010.pdf) por 45 estudiantes en sala, con unos diez cursos por lo bajo, tendremos una cifra bastante grande (haga la multiplicación y saque la cuenta; si estudió en un liceo grande verá que es mucho dinero).

Si se invirtiera ese monto final en los puntos descritos anteriormente y si efectivamente el sostenedor del colegio se quedara con una cifra para vivir sin problemas en el mes tendríamos una empresa en la que sus ganancias se invierten redundando en un mejor ambiente para estudiar. Pero, ¿Qué pasa cuando no se recibe esta subvención? ¿Qué pasa cuando los estudiantes se enferman y no vienen? El caos.

La peor pesadilla de muchos directores es que se le vaya un niño del colegio. “Si no viene este niñito en muchos días dejo de percibir mis ingresos... ¿Qué hacer? Fácil: ¡Hagamos como que vino! ¿Y cómo? ¡Pongámoslo presente!” Esta es la triquiñuela que usan muchos de estos administrativos para hacer que sus matrículas se vean abultadas. Es más, muchos de ellos ponen estudiantes de otros cursos cuando vienen a fiscalizar y asunto arreglado. Todo funciona normalmente y seguimos en la misma bicicleta.

Este sistema promueve la asistencia, es cierto, pero la asistencia forzada. Los padres no envían precisamente a sus hijos a la escuela porque sea la mejor o porque el SIMCE les da garantía de calidad: los envían porque tienen que enviarlos.

La subvención, en este caso, pasa inadvertida. Éste es un sistema despiadado, pues no permite ni siquiera enfermarse. No considera situaciones personales ni dificultades variadas. No toma en cuenta si es un establecimiento cercano a la ciudad o en pleno campo, en donde cuesta transportarse. Lo que importa, como todo en el sistema global, es el resultado final. Vino: le pago; no vino: se queda sin la sal ni el agua. Es decir, fomenta una asistencia forzada. Estimula la asistencia no sólo de estudiantes reales, sino que también de “fantasmas”. En síntesis, Chile es el país donde los estudiantes no pueden enfermarse.

Y lo que le quita el sueño a muchos alcaldes: los paros. No es lo mismo, argumentando desde esta lógica, ser autoridad en Vitacura que en Vilcún: la primera comuna tienen 3 colegios municipales mientras que la segunda más de quince. Es así como todas las subvenciones se van a un fondo común que se reparte entre todos. Si se deja de percibir ingresos en una comuna rica no hay problema: se saca de otras partes y asunto arreglado; si ocurre algo así en la segunda entramos a millones de preguntas.

¿Quién dice que este sistema no fue impuesto en Chile con una segunda intención: la de presionar en estos casos “de emergencia”? ¿Quién dice que el visionario Pinochet vislumbró con su mente de estadista y pensó, en un delirio portaliano, que si los estudiantes protestaban mucho se atemorizaba a la autoridad local con que se le suspenderían los fondos?

Uno de los tantos males de la Economía Social de Mercado es que no toma en cuenta particularidad alguna: sólo le importa el precio final de la persona. Es por ello que, específicamente en este caso, se debería avanzar hacia un nuevo régimen de financiamiento que no tome en cuenta sólo la asistencia como indicador fundamental. Que no piense solamente en el “si no viene, no le pago, eso sería pérdida de recursos”. Si el Estado se compromete con ayudas para los colegios debería pagar el beneficio por los estudiantes matriculados sin importar si han venido o no. Si los padres tienen la responsabilidad de enviar a sus hijos al colegio lo van a enviar a no ser que exista una situación particular. La asistencia como indicador estará igual y no pasará por la importancia que le dé el apoderado a la subvención.

Si el colegio no cumple con los mínimos de asistencia y otras irregularidades ahí recién se deberían considerar la revisión de las ayudas. El régimen de financiamiento si no es derogado debería ser replanteado y ser entregada la subvención sin presionar por la asistencia. No sólo sirve como arma de “estimulación” de este punto sino que como arma de presión (bastante poderosa por cierto).

Dejo abierto el debate.