Tweet Segui @dini912030 Maleta de Opiniones

17 septiembre, 2012

Los mitos de la construcción de Chile. Parte 1: la historia.


Prólogo

Si el Padre de la Patria estuviera vivo hoy día junto a nosotros, ¿qué nos pediría, qué batallas libraría, qué causa congregaría sus esfuerzos y sus energías? En suma, si Bernardo O’Higgins viviera ¿qué esperaría de quienes somos hoy día sus sucesores en esta bendita patria llamada Chile?

                Sebastián Piñera (1)

Sebastián Piñera ha dado, como pocas veces en su carrera política desde que asumió la Presidencia, en el clavo con las interrogantes que puso sobre la mesa. No porque los emplazamientos que hace a la nación sean correctos sino porque estos temas forman parte de un mito construido durante generaciones con una finalidad concreta: domesticar los más fervorosos impulsos transformadores y someterlos al dominio de la Patria chilena.

El año 2011, con el afán de dar a conocer los principales hitos del proceso independentista -más como una sucesión de hechos que como una crítica-, se lanzó un ciclo de columnas titulado “La Aurora de Chile, relato de la Independencia”, que contó en cinco capítulos el devenir de acontecimientos que dieron como resultado la derrota de la Corona española en los actuales territorios chilenos (2).

Este año, no obstante, y en especial atención al momento histórico que corre en Chile, es preciso revisar algunos de los códigos que pueden explicar la celebración de las fiestas patrias y la construcción de un Chile mítico que hoy se asimila naturalmente por gran parte de la población.

Un origen traumático.

Todo parte mal en la construcción de nuestras repúblicas americanas. Tradicionalmente, cuando se transmite el mito del acto fundacional de Chile por medio de su “descubrimiento” se presupone la inexistencia de población en estas tierras. Es así como se intenta subordinar a nuestros pueblos originarios al relato del español heroico que, en busca de constantes aventuras, se embarca en la búsqueda de la civilización. Tal es el caso de un relato que no ha cambiado en demasía, lo que se demuestra en este pequeño extracto de un libro de instrucción general de Carabineros del año 1964, que reseña: “Valdivia era generoso, desprendido, valiente, justo y estaba ávido de conquista. Con su fortuna personal, que era considerable en el Perú, reunió (…) los elementos suficientes y emprendió viaje” (3).

¿Por qué la referencia? Porque es en el acto fundacional de Chile donde se concentra toda nuestra historia, lo que se verá reflejado en el relato de la Independencia y de la construcción del país. De un lado, un grupo de personas venidas “de lejos” que emprenden sus diatribas en contra de personas que por siglos habitaban sus territorios; del otro lado, quienes tienen modos de vida y costumbres propios y que no poseen las mismas concepciones de los que tienen una mirada utilitaria de los nuevos lugares. La lucha entre “unos” y “otros” será  permanente dentro de un pequeño círculo de historiadores que la revitalizará como medio para defender una gesta heroica que rompió con un pasado que “oprimía” a Chile.

La Independencia: relato de unos pocos.

Este mito que vislumbra al período colonial como nefasto y a la Independencia como la luz que empuja al carro del progreso es sólo una de las interpretaciones que se le han dado a este proceso. Existen otras, como la de Hernán Ramírez Necochea, que la explica desde la tesis que pone de manifiesto a un empresariado criollo que se opone a las medidas económicas de la Corona (4), o la de Mario Góngora, que plantea un reencuentro con la raíz hispánica de Chile (5).

No obstante, la  que caló más hondo fue la versión liberal, dada entre un pequeño círculo de intelectuales de esta tendencia en la capital del país. No es difícil reconstruir esta versión de los hechos: marcado descontento en las colonias, espíritu de crítica dado por la Ilustración, prisión de Fernando VIII, mala administración del gobernador García Carrasco, sólo por nombrar algunos elementos (6).

¿Cuál es la diferencia entonces? ¿Por qué caló más hondo esta versión y no las otras? Por una razón más sencilla de lo que parece.

En el proceso de construcción del Estado se echa mano al elemento histórico porque es el que genera mayores grados de identidad y al que se puede recurrir muchas veces en tanto se utilice bien. Ahí se encuentran los héroes que dieron la vida por una causa, allá están los mártires que perecieron en la búsqueda de un elemento común, por el otro lado están quienes pensaron una gran casa para albergarnos a todos. En el pasado están las personas que son modelos a seguir y hechos que permiten confrontar a un grupo “oprimido” contra otro “de gran poder” al que hay que vencer (7).

Esta interpretación, liderada por los historiadores liberales –que veían en la historia un camino ascendente que llevaría al hombre a la libertad- calzaba perfecto con las ambiciones de los grupos de poder de construir un Estado que permitiera dejar contentos a comerciantes, mineros y empresarios por igual y generar identidad en los sectores populares, que más que andar peleando por causas ajenas luchaban por sobrevivir en un medio hostil (8).

Sólo un dato para sustentar este argumento: en Chile se cantaba más la canción nacional argentina que la chilena. ¿Por qué?: por la sencilla razón de que la presencia del elemento trasandino fue tan fuerte en los primeros años tras la Independencia que muchos terminaron identificándose más con esa canción que con el complicado himno chileno, además de su fácil memorización (9). Esto da cuenta de un Estado que no tenía altos grados de identidad en los estratos bajos, lo que se suma a su poca participación en la gesta independentista.

La corriente histórica denominada positivismo elaboró dos grandes aportes a la Historia que, a su vez, fueron tremendamente dañinos: la obsesión por documentarlo todo (que hable a través de las fuentes) y la concepción de que la historia es una concepción lineal de hechos y acontecimientos que había que fijar con precisión a través de la cronología (9). El tiempo histórico se dirige, a su vez, desde un principio hasta un fin, a semejanza de un encuentro final con Dios (10).

Los hermanos Amunátegui, Vicuña Mackenna, Barros Arana y Encina, quizás, son los grandes culpables de que muchos vean aún a un Chile que se reencontrará en un día no lejano con el Señor. Sólo es cosa de cambiar el reencuentro por la Independencia y Dios por la libertad. Si quitamos ambos elementos no tenemos más que un mito al que se ha echado mano durante casi dos siglos para distraer a la gente de las cosas realmente importantes.

Referencias.
(1)  Saludo de S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, en conmemoración del 234º aniversario del natalicio del Libertador General Bernardo O’Higgins. Tomado de http://www.prensapresidencia.cl/discurso.aspx?codigo=7899, recuperado el 17 de septiembre de 2011.
(2)  Para más detalle, revisar las columnas en El Boyaldía y Maleta de Opiniones, en los siguientes enlaces: parte 1, “los primeros inicios” (1808-1810); parte 2 (1810-1814), “el primer sueño”; parte 3, “el firme deseo de volver” (1814-1817); parte 4, (1817-1823) “la primera piedra de Chile”; y parte 5, “la batalla final: Chiloé” (1823-1826).  
(3)  Vieyra, L. (1964). Instrucción general. S.I. P. 274.
(4)  Ramírez, H. (2007) Obras escogidas. Vol. I. Santiago: LOM.
(5)  Góngora, M. (1981). Ensayo sobre la noción de Estado en Chile. Siglos XIX y XX. Santiago: UNIVERSITARIA. Cabe dejar de manifiesto su abierta simpatía con el franquismo español.
(6)  Vieyra, L. (1964).
(7)  Cid, G., San Francisco, A. (Editores). (2010). Nación y nacionalismo en Chile. Siglo XIX. Vol. 1. Santiago: CENTRO DE ESTUDIOS BICENTENARIO.
(8)  Cid, G., San Francisco, A. (Editores). (2010). Nación y nacionalismo en Chile. Siglo XIX. Vol. 2. Santiago: CENTRO DE ESTUDIOS BICENTENARIO.
(9)  Comes, P., Trepat, C. (1998). El tiempo y el espacio en la didáctica de las ciencias sociales. Barcelona: GRAO. Pp. 35-36.
(10)                     Comes, P., Trepat, C. (1998). Ibíd. P. 24. 

11 septiembre, 2012

En este 11 de septiembre, quisiera pedir...


Quiero, muy respetuosamente, elevar una oración por cada una de las personas que se han cruzado, tristemente, este 11 de septiembre en Chile. Hoy, en un día nefasto para nuestro país, creo necesario hacer un pequeño homenaje a quienes partieron en distintas situaciones y distintos tiempos.

Quisiera pedir por quienes cayeron defendiendo el último reducto de la democracia de quienes siempre se sintieron incómodos con el cambio, la transformación y la renovación social. Por quienes dieron hasta el último soplo de vida por defender un Chile que parece no volver: el del avance de las masas postergadas, el del marginado que llegó a ser alguien, el de prefirió quedarse antes de huir.

Quisiera pedir por quienes se quedaron escuchando la radio aquel último mensaje del Presidente, y de quienes protegieron a sus hijos en aquel día triste. Por las madres que vieron partir a sus hijos a “trabajos por la noche” y no pudieron darles un último abrazo. Por esas mujeres que aun buscan dar digna sepultura a quienes llevaron nueve meses dentro de sí y fueron arrebatados y desaparecidos. Por esas personas que aún se preguntan dónde están.

Quisiera pedir por los hombres y mujeres que, en los distintos centros de detención, aprendieron que las heridas del cuerpo no pudieron con las del alma y las ideas, y resistieron semanas y meses esperando la libertad. Por quienes, por algún motivo, debieron salir de su tierra y refugiarse allá muy lejos, siendo reticentes a desempacar el sillón esperando volver. Por esas personas que nunca perdieron la esperanza de ver unas Alamedas abiertas nuevamente.

Quisiera pedir por quien prefirió pagar con su vida antes que entregar la legitimidad de una democracia validada por el país a la violencia y la imposición de una Junta avasalladora que terminó siendo la más sangrienta del Cono Sur. Que con su vida no se plantó como un cobarde, sino que se ubicó en el más alto sitial de los hombres de la República como quien defendió hasta la última gota de su sangre el Estado de Derecho. Quisiera pedir, especialmente, por Salvador Allende.

Quisiera pedir, además, en esta fecha muy especial, por dos personas que son parte de nuestra historia reciente. Primeramente, por quien tuvo el gran valor de no ceder un ápice ante nadie con el sólo afán de llegar a la verdad y no renunciar a pesar de ser perseguida; por quien es un gran reflejo de nuestra historia reciente. Quisiera pedir por Raquel Correa. Además, de forma muy humilde, quisiera pedir por uno de los personajes más queridos y trascendentales del deporte y la televisión nacional, con quienes los más jóvenes nos acompañamos semana a semana.  Quisiera pedir también por Sergio Livingstone.

Por todos quienes hoy han perdido a alguien o han sufrido alguna herida física o del alma, roguemos al Señor. 

05 septiembre, 2012

A propósito del debate: ¿Quiénes realmente compiten en Temuco?


Hace algunos días la televisión local ha dado uno de los grandes saltos que le faltaba: transmitir un debate entre los candidatos a los municipios. Este hecho que para muchos puede pareces intrascendente se vuelve fundamental en la construcción de una televisión con arraigo local y más conectada con el quehacer político regional. Bien por Universidad Autónoma Televisión y los medios que formaron parte de la iniciativa.

No obstante, es menester hacer un breve comentario sobre los aspirantes al puesto de Primer Edil de Temuco, tanto desde el punto de vista histórico como de quienes se encontraban en el escenario de un conocido hotel local.

Las tres personas sintetizan poco más de 130 años de historia local, en la que sólo algunas destacan en el ámbito político. Para ser más específicos: Miguel Becker es descendiente de una de las primeras familias que llegaron desde Europa a poblar estas tierras luego de la Ocupación de la Araucanía por encargo del Gobierno chileno, ya que era traer la “civilización” a tierras “bárbaras”. Estas personas pasan a ser parte de una red oligárquica compuesta, entre otros tipos sociales, por: la alta oficialidad militar, los empresarios, los altos funcionarios de gobierno, entre otros; se reúnen en espacios excluyentes como los clubes sociales y acceden, por cierto, a los principales cargos de elección pública dada su fuerte presencia en esta ciudad. El actual Alcalde es el fiel reflejo de la etapa fundacional temuquense.

Francisco Huenchumilla representa esa forma tradicional de hacer política. Esa que, por una parte, aprecia en demasía las grandes transformaciones y busca un proyecto permanente en el tiempo; pero que, entre los pasillos, intenta que lo llamen para una candidatura –al menos en lo formal- y se aleja de las primarias como mecanismo regulador. Es de esos personajes políticos relevantes de antaño que hacen valer su peso frente a otros que puedan desestabilizar su influencia. Ya hemos visto cómo llegó a esa candidatura. Las palabras sobran en un personaje que sintetiza el ciclo político temuquense pre-1973.

Genoveva Sepúlveda es una mujer fuertemente anclada al Temuco post-1973: una acérrima colaboradora de la administración Pinochet y congruente con ello al mantener sus ideas aun después del retorno a la democracia –tanto que es de las pocas que lo reconoce abiertamente y participa en las cenas de la Corporación 11 de Septiembre-, concejala desde hace veinte años y muy activa en la política comunal. Es mérito primeramente reconocer que, haciendo algo de justicia con su persona, ha sido bajada dos veces de la candidatura por el lobby ejercido por los hermanos Becker desde Santiago. No obstante, esto se ve eclipsado con la falta de renovación de rostros y la postergación eterna de la mujer en estas tierras, aspectos que serán tratados posteriormente.

Me hubiese encantado hablar de Elena Varela y del tremendo proyecto que podía haber expuesto, del poder transformador y renovador que es signo de los tiempos que corren, del tremendo impacto que desde esta mirada histórica hubiera traído; pero al no haberse presentado aquel día no puedo opinar más. Sólo se puede agregar que fue una muy mala jugada: muchos la estábamos esperando y pusimos nuestras expectativas en la transmisión televisiva por verla. De todos modos, mis saludos y respetos a ella.

Las tres personas que se vieron en la pantalla reflejan lo que se podría denominar “el proyecto de Temuco”. Imagínese un ovillo de lana que lo manejan pocas personas y al que pocos pueden entrar porque siempre se quedan los mismos, como en un contrato que anda dando vueltas en el aire pero nadie lo hace público. En concreto: es una red política, económica, social y cultural manejada por los mismos integrantes de la época de la fundación de la ciudad, más renovados y con nuevas ideas, que lo controla casi todo.

Ahí estaba el “proyecto de Temuco” reflejado en la falta de renovación de rostros, en el lobby que baja a los que “molestan” o “amenazan” el poder de otras personas, el inmovilismo, la continuidad de ideas que atropellaron a muchos, la llegada a un puesto de espaldas a la gente, las decisiones dentro de cuatro paredes, la exclusión de las mujeres, la falta de propuestas de futuro. En fin, males que se arrastran desde el día que a Recabarren se le ocurrió –porque dijo que era “bueno” y progresista- fundar una ciudad aquí como si no hubiera nadie.

Este debate nos deja algunas lecciones. Primero, que más pareció una pelea de niños acusándose entre sí por cosas como la falta de saludo; segundo, que es urgente la renovación de rostros en una ciudad que se caracteriza por mantener a los mismos de siempre donde siempre; tercero, que parece ser que ya es tiempo, por un acto moral y de respeto a la gente, de no cometer las malas prácticas mencionadas que tanto hacen mal; y cuarto, que se demostró la importancia de escuchar en vivo a quienes quieren ocupar el puesto más importante de esta ciudad que tanto queremos.

Cuando vea el próximo debate, en octubre, acuérdese de estas palabras. El único favor que le pido es que, si puede, coméntele estas cosas a quien no pueda leerlas. Con ese simple acto habrá cambiado por completo una historia de 131 años.

29 agosto, 2012

¿Por qué Jorge Pinto obtuvo el Premio Nacional de Historia 2012?


Esta semana, por unanimidad, el profesor Jorge Pinto Rodríguez obtuvo la máxima distinción con la que se puede reconocer a una persona dedicada al estudio de un área tan importante para el país: el Premio Nacional de Historia. De él se puede decir mucho: que con su palabra el tiempo parece no correr, que su propuesta sobre el estudio de las estructuras sobre las cuales se sustenta el Estado chileno han sido cautivantes y transformadoras para muchas y muchos, que su preocupación por cada uno es una característica que se encuentra en él permanentemente.

Sin embargo, es necesario responder a una pregunta básica: ¿Por qué obtuvo el Premio Nacional de Historia? Existen, desde un punto de vista muy personal y como atento observador de su persona, cuatro grandes claves que pueden explicarlo.

En primer lugar, porque su biografía refleja el Chile del último medio siglo. Tal como lo señaló en el sentido homenaje que se hizo en la Universidad de la Frontera: un hombre proveniente de una familia de clase media que espera el reajuste y cree que la educación es una palanca de ascenso. Estudiante y profesor en tiempos de vertiginoso cambio, potenció sus habilidades durante su exilio en Inglaterra; recuperó sus labores docentes en plena dictadura y continuó una carrera de brillante ascenso en tiempos de una democracia que desencantó a quienes creyeron que traería esa alegría que, como ciertamente señaló en una de sus clases, “no llegó”.

En segundo lugar, por su trayectoria académica. Sus numerosos artículos y conferencias demuestran un talento único en el cual, de manera secuenciada, ordenada y lógica, expone un conjunto argumental que encanta a quien lo lee. Si para el siglo XIX comentará sobre el aprendizaje que tuvo la élite a cargo del Estado de Chile a partir de las crisis de 1857, 1875 y 1890 (que derivaron en la Ocupación de la Araucanía, la Guerra del Salitre y la Guerra Civil, respectivamente); para el siglo XX describirá detalladamente los procesos que vivió Chile con acertadas perspectivas en las que incorpora tanto el elemento literario como la violencia como elementos explicativos, solo por nombrar dos ejemplos.

En tercer lugar, por su riguroso estudio y dedicación por la historia de la Araucanía. Si bien más recientemente se ha destacado por sus estudios demográficos, ha sido valiosísima su preocupación por la situación del norte grande y por el sur del país, donde han trascurrido gran parte de su vida. Formado en la escuela de la Historia Social Inglesa, de la que destacan historiadores como John Lynch o Eric Hobsbawm, ha contribuido al país desde tribunas tales como la Comisión de Verdad y Nuevo Trato, bajo el gobierno de Ricardo Lagos. Memorable es su anécdota –que seguramente sintetizará toda esta idea- en la que comenta sobre los gestos de asombro de quienes escuchaban sus argumentos sobre la construcción de esta zona del país; daba a entender que era por desconocimiento. Lo importante era, entonces, transmitir un mensaje claro para la mejor comprensión de un tema fundamental como el que ahí se conversaba.

Finalmente –y lo más importante-, por justicia, porque ese premio tenía nombre y apellido desde hace al menos dos años, cuando debió haberlo ganado.

Vaya este pequeño homenaje para quien ha sido uno de los más grandes formadores y transformadores de la visión crítica de muchos que hemos pasado por su aula.

Felicidades, maestro. 

(Para conocer más sobre sus planteamientos, ver el siguiente video: "Historia y memoria: olvidos y recuerdos de huincas y mapuches en la frontera chilena", con la presentación de José Bengoa. Fotografía por Daniela Queupumil, @nela1991 http://www.youtube.com/watch?v=3HGTzhw0fDc).

29 julio, 2012

Temiéndole al nuevo "león": ¿Armar a La Araucanía?


En La Araucanía –o como se le llamaba antes, la Frontera - era costumbre decir que “andaba el león”. No había que salir muy lejos porque podía atacar, había que cuidarse de él porque podía comerse los animales, había que tener cuidado en los caminos por si salía. Simbolizaba el temor hacia lo desconocido, el peligro que podía existir si es que se salía “más allá”. Se podía hacer lo de todos los días, pero siempre había que tener cuidado con el “león”.

Hoy sucede algo parecido con un nuevo “león”. Hay causas que provienen de antaño y que explican que ya no se le tenga miedo al “león”, sino que a los que “andan quemando fundos”. Siempre es bueno echarle una revisada a algunas de las páginas más negras del Estado de Chile en la época de su consolidación y expansión territorial.

Chile tiene una élite floja, no porque se me ocurra sino porque basta revisar un poco nuestra historia. Nuestro país ha tenido siempre dos caminos: fortalecer sus ámbitos productivos y mejorarlos para alcanzar niveles de progreso más altos y alcanzar la independencia económica, o continuar con el modelo dependiente de las potencias extranjeras y acumular territorios para la extracción de materias primas. Siempre se escogió el segundo.

Bengoa lo dijo en su Haciendas y campesinos: fuimos la octava economía del mundo hace más o menos un siglo y aquí vivieron las fortunas más grandes del mundo en su tiempo. Pero, tal como hoy, una clase dirigente inmóvil, empresarios felices con la nueva dependencia de China, un país inmensamente desigual.
Siempre se miró a estas tierras como un recurso más para hacer más rica a la oligarquía nacional. A los habitantes originarios se les corrió a punta de pistola, para los trabajadores no cabía más que un par de chauchas para el trago y las prostitutas, para los “desheredados de la Frontera” -como diría Eduardo Pino-, morder el polvo de un Chile que se mostraba progresista, pujante y desarrollista.

Es la versión oficial que siempre se quiere tapar porque molesta, punza, duele a quienes continuaron en el poder. Los descendientes no tienen la culpa de quienes, de una manera u otra, construyeron esta región mediante la imposición y la fuerza. Sin embargo, hay algunas tareas claras que quedaron pendientes.

El Estado de Chile debe pedir perdón principalmente a los mapuche que no se les reconocieron ni la mitad de sus tierras, dejando como legales sólo las de las comunidades y no las de pastoreo, como se puede deducir de Bengoa y del mapa de Nicanor Boloña de 1916, que contiene cifras aún ocultas sobre el proceso; tanto por los atropellos cometidos como por su abandono posterior. Con las inalcanzables becas, con el asistencialismo permanente, con el uso de palabras como “etnia” y “beca” no se soluciona nada.

Las cosas como son: las becas no se las dan a todos y se le dice “pueblo” mapuche como tal. El resto es retórica oficialista.

Asimismo, a los colonos que lo dejaron todo en sus tierras de origen por encontrar un mejor futuro y encontraron sólo fracasos, porque en el pasado se les engañó rotundamente, y a los chilenos que una vez que se asentaron aquí no se les reconoció el legítimo derecho de “primer ocupante”. No se puede responder por los errores del pasado, pero como administrador actual de la institución, sea quien sea, se puede reconocer que acciones como las que se cometieron no pueden volver a ocurrir. Como parafraseó el Presidente Piñera, “no se humilla quien pide por Chile”. Más si es perdón.

Pedidas las disculpas, se debe hacer una mesa de diálogo sin una fecha clara de término, para escuchar todas las voces y no sólo las que convienen para dejar contentos a los funcionarios del gobierno de turno, con el fin de elaborar un plan de acción conjunto que frene de manera estructural y de una buena vez un conflicto que ya va para el siglo de existencia. No puede ser que una persona llame a armarse por televisión, por más desesperada que sea una situación.

Claro está que necesitamos una autoridad firme y decidida, pero no a defender a los de siempre –y que siempre piden “mano dura”-, sino que, a la par que se continúa con los planes de diversificación productiva actuales y políticas que vayan en directo beneficio de la superación de la pobreza en que viven las comunidades, sea meta proyectar a la Región en dos o tres décadas más por sobre la extracción forestal. Los pinos están desecando a la Frontera, tal cual.

Es tiempo de cerrar los libros de historia de siempre y apagar la televisión un instante, porque está contaminándolo todo con una sola versión.

Hoy es tiempo de que los que aparecen siempre en las noticias prestando declaraciones desde el Gobierno, quienes llaman a armarse y quienes abogan por traer más milicias a la zona, como antaño, callen para dar paso a una solución integral.

Hoy es tiempo de que quienes propician la militarización de comunidades y que muestran a mapuche amarrados como en los tiempos de la Ocupación más cruda, den un paso al costado.

Hoy es tiempo de que los ataques a los fundos también cesen, porque si se quiere una solución de la mano de todos no se puede atacar al adversario por más odio –justificado o no- que se tenga.

Hoy es tiempo de que todos expongan sus experiencias y que la Región en su conjunto, desde aquí –y  no mandado desde la capital-, busque una solución definitiva, con todos y no con quienes “soban el lomo” a la autoridad.

Hoy es tiempo de llevar la solución a la Frontera y dejar de temerle al nuevo “león”. 

23 julio, 2012

Plantilla para un discurso exitoso

Amigos y amigas del (inserte comuna aquí) del mañana:

Hoy les escribo desde la tierra de ninguna parte, desde ningún lugar, desde ningún tiempo. Soy político, de esos que usted quiere ver en televisión o escuchar en una radio AM, perteneciente al partido (inserte partido aquí), ese que siempre lo ha apoyado en tiempos de crisis. Estudié en un liceo fiscal, de esos al que usted pertenece, con esas pizarras de tiza en la que todos aprendimos con el puntero. ¿Se acuerda? Bueno, me senté en una banca parecida a la que está pensando.

Soy político porque mi padre lo era. Él trabajó con el Presidente (insertar nombre aquí): una persona honesta, proba, honrada. Era uno de esos de la “vieja escuela”, con verdadera vocación de servicio público. Sí, él era un buen hombre. Cómo no recordar sus trabajos en terreno recorriendo escuelas, mejorando caminos. ¡Si hasta ayudó en la construcción de mediaguas para el terremoto del ’60! Disculpen la emoción, pero gracias a ese hombre soy lo que ustedes pueden ver.

Cada una de estas lágrimas representa un paso más hacia el ascenso, pero siempre de la mano de ustedes. Yo me crié aquí, en la villa vecina. También iba a reparar los zapatos donde el señor (inserte nombre aquí) y compré en el negocio de la señora (inserte nombre). Cómo olvida esas tardes en la multicancha de la calle (inserte calle) con los muchachos. Qué buenos tiempos eran esos.

Pero no es de mi vida de lo que les quiero hablar. Es sobre un proyecto de ciudad, de país.

Todos han visto lo mala que está la política. Si (el gobierno/la oposición) no ha hecho más que desprestigiar los cimientos construidos con años de esfuerzo. No quieren hacer más que desprestigiar esa hermosa labor que es ayudarlos a ustedes desde las instancias de decisión. ¡Yo no soy así, señores! ¡No me temblará la mano cuando haya que controlar los abusos de quienes quieren sobrepasar la ley! ¡Los defenderé ante estos vertiginosos días en que (el gobierno anterior/la Concertación/ el gobierno actual) no ha hecho más que enlodar sus justas reclamaciones!

No, señores. En ustedes está el rostro de Chile. En ustedes está la salvación de nuestro país en estos días de protestas y caudillos que se quieren apoderar de todo.

Yo no les ofrezco sólo estos (lentes/bolsos de feria/aportes en alimentos): les pongo sobre la mesa un proyecto de ciudad. Construyamos juntos esa comuna que todos queremos. (Inserte ciudad aquí) merece más. Necesitamos más Carabineros en las calles, más seguridad ciudadana, un mejor alcantarillado, más parques y plazas. Nosotros, junto a los concejales del partido (inserte partido aquí) les ayudaremos en esta noble tarea de conseguir juntos esa linda ciudad para todos.

Por eso, solicito su apoyo este Octubre. El 6 de diciembre no entrará sólo (inserte candidato aquí), sino que cada uno de ustedes con sus sueños y esperanzas al municipio. Todos, en conjunto, forjaremos esa comuna, ese (inserte comuna aquí) que queremos.

                Su futuro Alcalde.

05 julio, 2012

Carta abierta sobre los 679 pesos que paga Jumbo de patente anual.


Señor Presidente de la República, Sebastián Piñera
Señor Presidente del Senado, Camilo Escalona
Señor Presidente de la Cámara de Diputados, Nicolás Monckeberg
Señores ministros de Hacienda y Economía, Hernán Larraín y Pablo Longueira

A la clase política y al país en general:

Es viernes, de madrugada. En Lonquimay, una de las comunas más pobres de la Región de La Araucanía, un hombre pasa frío pues los cartones que forran su casa por dentro están mojados. Los perros son la única compañía que tiene en la noche para conversar. En Talca, un cajero de multitienda llega a la casa con ganas de sacarse los zapatos y regalonear algunos momentos con su familia, después de haber trabajado con las fuerzas que no tenía para ganar un sueldo decente para pagar las cuentas del mes. En Iquique, una periodista se entera de lo que pasa en su país por las redes sociales, pues no confía en lo que muestra la televisión. En Temuco, este ciudadano improvisa un brasero con carbón prendido sobre una sartén para capear el frío, con la compañía de una taza de té.

¿Qué tienen en común todos ellos?: que en un país que camina hacia el desarrollo trabajan todos los días y se esfuerzan por rendir al máximo. Pero, principalmente, pagan sus cuentas y no se aprovechan del resto.

Como un ciudadano más, sin influencia, poder o redes que permitan cambiar las cosas como tantos otros, escribo formalmente por los canales que puedo a nuestras autoridades, que gobiernan para todos los chilenos sin distinción, por una situación que a Chile le produce rabia: los seiscientos ochenta pesos de patente anual que paga una conocida gran cadena de supermercados. Temuco y Peñalolén han sido testigos estupefactos del abuso que se ha cometido a costa de un resquicio legal.

Eso, señores, es reírse de quienes día con día pagan sus impuestos bajo amenaza de ese poderoso garrote que es el Servicio de Impuestos Internos.

Las excusas son muchas: que dejan millones en las arcas municipales, que aportan al desarrollo regional, que desembolsan recursos inimaginables para el progreso económico, social y territorial del país. Esto no deja de ser una evidencia más del aprovechamiento con el que se está construyendo el camino al desarrollo. Chile se está convirtiendo en un país aberrantemente desigual. A costa de diecisiete millones de personas, unos cuántos se toman de lo que pueden y dan paso a una acumulación sin límites.

Estimadas autoridades: urge cambiar las cosas. Es verdad, tienen culpa los anteriores y los actuales, los que concesivamente permitieron que esto pasara y quienes hoy gobiernan. Es una responsabilidad transversal que hay que asumir. Pero más que buscar responsabilidades no hay tiempo que perder en convertir esta situación que conduce a la rabia colectiva en una oportunidad para aprender. Este es el momento de dar una señal clara al país de que se trabaja por y con la gente, elaborando una legislación que escuche a la ciudadanía.

                Esta es una prueba de fuego para ver de qué lado se encuentra nuestra clase política, y quiénes reciben presiones o sobornos de los involucrados. ¿Se debe seguir sosteniendo una carga tributaria que permita que un establecimiento comercial mediano pague noventa mil pesos semestrales y una gran tienda menos de quinientos pesos anuales? ¿Se debe seguir jugando con la paciencia de las personas y tolerar vicios del sistema imperante como este? La respuesta es más que obvia.

                En este minuto, gran parte del país, como este ciudadano, siente impotencia de ver cómo no puede hacer nada para cambiar las cosas. Desde aquí, como en muchas formas, se puede contribuir a la presión para que desde el gobierno y el Parlamento se legisle al respecto. Chile está esperando una señal de todos ustedes, un pronunciamiento de nuestra clase política para que no se alimente nuestra rabia. Esto debe ser una lección más para no ser reactivos frente a la noticia del momento y prever situaciones como estas.
                Esto, señores, se llama detener el robo legal.

                Mientras el equipo de asesoría legal y comunicacional de Cencosud debe estar reunido con muchos litros de café y buena calefacción; este columnista se despide esperando que estas palabras no caigan en el vacío, como tantas leyes que duermen en un sistema político que se aleja cada vez más de la ciudadanía.
      
Muy atentamente,

Diego Vrsalovic Huenumilla
Estudiante, columnista de medios.

30 junio, 2012

Carta del pobre al Estado de Chile


Al Estado de Chile:

Soy un chileno más que pescó su lápiz de pasta y una hoja de un cuaderno viejo, y se puso a escribir. En realidad no debería estar despierto tan tarde, pero no he podido dormir bien estos días. Tengo como una pena aquí adentro y no sabía a quién contársela. Podía escribirle al Presidente pero, ¡de a dónde me va a pescar! ¿Al Alcalde? ¡No, ese ni se aparece! A lo mejor escribo de aburrido porque quién va a querer pescar una carta de un pobre patipela’o que no le ha ganado a nadie en la vida, de un simple trabajador…

                Soy un pobre más. De esos que importan para las puras elecciones, de esos a que los beneficios no le llegan porque pudo surgir un poquito más que el resto, pero que no deja de ser pobre. De esos que siempre hablan en la tele, pero de los que al final nadie se preocupa. Estudié en un liceo fiscal y no terminé el cuarto medio. Bueno, en realidad lo vine a hacer después, con los años, ya casado con la vieja y con los niños crecidos. Me costó harto, pero fue lindo poder llenar ese vacío que tenía. No ve que uno trabaja y deja de lado los cuadernos porque la necesidad es más grande.

                Nací en una población al otro lado de la ciudad. Mi mamá pituteaba en hartas partes y hacía costuras. Mi viejo era carpintero. Se querían harto, se les notaba de repente cuando se tomaban las manos y se reían. Aunque el viejo de repente era malo, sobre todo cuando se tomaba sus buenos copetes con los compadres. Mi vieja nos escondía en la pieza para que no viéramos. Yo era chico y me acuerdo bien: una vez le estaba levantando la mano a mi mamá y me puse en medio. Era un mocoso yo, tendría unos ocho años. Pescó el cinturón y me dio harto rato, como enojado.

Pero, a pesar de todo, el viejo era bueno conmigo. Todos los días apartaba unas monedas y me dejaba comprar una bebida. Mi mamá me ayudaba con las tareas en las tardes, me acuerdo también. Más de grande le ayudaba al viejo en el trabajo. Y me quedó gustando la plata: al final, dejé de estudiar y me puse a trabajar. Le ponía el hombro todos los días. Después, conocí a la vieja y me enamoré. Salíamos al cine, la llevaba a pasear a la plaza y le compraba un algodón al carrito que se ganaba. Y bueno, haciendo maldades quedó embarazada. Ya después no pude volver al colegio y seguí trabajando. Nos casamos y tuvimos nuestros críos. No teníamos grandes cosas pero éramos bien felices.

                No puedo dejar de reconocer que me pegaba mis descuadradas también. Un par de veces me entretuve con una chiquilla por ahí y llegaba bien tarde. Un día me dije que no podía seguir en esas. Ahí, me acuerdo, cambié para mejor. No tomé más, me acuerdo, y ahí empecé a agarrarle el peso a los estudios. El profe me dio un contacto de pega y ahí empecé a surgir. Tanto fue que mi hijo mayor es el primero de su familia en entrar a la universidad. ¡Qué orgullo más grande, si ahora es todo un hombre! Ahí lo veo a mi pobre cabro, hasta las tantas de la mañana está despierto. Pero bueno, así es la vida del estudiante.

                A veces miro la casa, miro a la vieja y a los hijos y me da un poco de pena porque no les puedo dar un mejor pasar. Porque todos los días a veces los hijos se mueren de hambre porque no hay para darles para que se compren buena comida o no les puedo comprar una buena pieza de ropa. Me da rabia porque todos los días salgo súper temprano a trabajar y vuelvo súper tarde en la noche y siento que no gano nada. Es cierto, ahora podemos tener cable y un computador con internet, que sacamos a crédito con harto esfuerzo con la vieja. Pero bueno, siempre ha sido así y parece que las cosas no fueran a cambiar nunca.

                Es bien tarde ahora y debería estar durmiendo pero no puedo desde hace días. Las deudas me tienen acogotado porque se me va a vencer la tarjeta y no tengo cómo pagar la cuota. El agua parece que la van a cortar y el refrigerador está cada vez más pelado.  Ya le pedí prestado a mi cuñado y a la vecina de enfrente y faltan como tres días para el pago. He andado idiota por lo mismo y no he querido decir nada porque no quiero traer más problemas.

                Igual me da rabia porque aparte de que no hay ni una chaucha la casa se está goteando otra vez. La casa quedó así desde el terremoto, y porque se demoraron harto en venir a arreglar. Junté pesito por pesito, me dejé de comprar cosas por poner la plata en la libreta de ahorro. ¡Y, para qué, si nos dejaron aquí en la cresta de la loma y la casa era de mal material! La micro más cercana pasa como a tres cuadras y hasta las ocho nomás porque después asaltan. ¡Y los Carabineros pasan muy a la vez! Yo no sé, pero después como de quince años viviendo aquí siento que se rieron de mí en la cara, porque no sirvió de nada ahorrar tanto.

                La Municipalidad ni se preocupa del barrio. Puso unos juegos la otra vez pero después no se aparecieron más. Mi mamá está súper enferma y cuando me levanté de madrugada a hacer la fila para el consultorio justo no quedaban números porque el doctor no atendía. Y del bono ese que prometieron ahora recibo por un hijo nomás, porque el otro tiene más de 18 años, ¡Como si no el no comiera también, si vive conmigo! ¡Aparte, las 26 lucas que le dan no le alcanzan ni para diez días!

                Bueno, si escribo esta carta es porque conversando con el hijo, me dijo que le escribiera una carta al Estado, porque las cosas siempre han sido así y culpa nuestra no es: es de los que se llenan los bolsillos con plata y se acuerdan de nosotros para las puras elecciones nomás. Por eso me dio por escribir: porque me cansé de que las cosas sigan igual. Yo no puedo salir a protestar como los estudiantes y menos salir a quemar hasta las palomas de la plaza como los encapuchados. Pero sí sé que las cosas están mal y que no pueden seguir así.

                Por eso le pido a todas esas personas que son parte del Estado, a los políticos, a los Senadores y a los Diputados que no les cuesta nada subirse el sueldo pero que son súper amarretes cuando  se trata de subir el mínimo a doscientas, al Gobierno, a la Municipalidad, que haga algo porque esto ya no da para más. De una vez por todas póngase en mis zapatos y ayúdenos que para eso están: para hacer las cosas bien.
                ¿Se imaginen viviendo con el sueldo de este patipela’o? Bueno, si no pueden, entonces hágan algo bien de una vez por todas y pónganse las pilas por trabajar bien aunque sea una vez.

                El pobre. 

24 junio, 2012

Hastington y Pelelo: dos modelos pedagógicos.


El profesor Hashtington hace clases en el colegio “Halcones de Chicureo”, que se ubica en medio de dos cerros que no se asemejaban en nada a la capital del país, a pesar de estar a media hora de camino. Sólo se puede llegar allá en auto particular o en taxi concesionado con la misma empresa. En el establecimiento se impartían clases para todos los gustos: yate, remo, golf, polo, go karting, pintura renacentista, escultura griega, latín.

El profesor Hashtington era profundamente católico conservador y numerario, creía que los pobres eran un invento del socialismo y que se estaban armando contra la sociedad cristianamente establecida. Pensaba firmemente que los campamentos eran un invento de la Concertación y que los militares se habían pronunciado en aquel glorioso septiembre para poner fin a una célula más del comunismo internacional.

Su lugar de trabajo era un modelo a seguir: las profesoras eran regias –algunas con implantes recién estrenados-, excelencia académica, asistían hijos de gerentes, diplomáticos, empresarios y ministros. El bullying no existía, según él, porque eso lo pusieron en el debate los rotos que se quejaban de sus frustraciones con sus hijos. No costaba hacer clases: había de todo. Incluso un encargado del Ministerio de Educación trabajaba allí.

El profesor Hashtington trabajaba en una escuela ideal, a la que muchos aspiran.

El profesor Pelelo, su primo, es docente en la escuela Z-408, de la población “las gaviotas”. Está en medio de una población y cerca de un basural donde abundan los ratones y escasean las áreas verdes. Al colegio llega la mayoría de las micros que van para el centro, claro que cuesta un mundo para cruzar porque entre abuelitas, motos, cabros chicos, carritos maniseros y otros varios la gente se demoraba mucho.

El profesor Pelelo pensaba que esos niños no cambiarían nunca, que eran desordenados porque sí, irrespetuosos, insolentes. Eran contestadores, no hacían las actividades de la clase, no traían las tareas de la casa. Como eran pobres –por culpa del canoso ese lleno de tics que, cuando subió al gobierno, borró con todo lo que había dejado la Presidenta-, no había mucho que hacer: estaban condenados a una vida de trabajo pesado. No confiaba en que muchos salieran del barrio a trabajar en oficios mejores.  

El colegio era hijo de la Reforma: se había ganado buenos proyectos de mejoramiento y no tenía mal puntaje en el Simce. Había electivos de: brigada medioambiental, educación cívica, radio, literatura y pintura. A pesar de que era parte de la red Enlaces, la mayoría de los computadores no funcionaba y entre tres tenían que compartir uno. De las colegas es mejor ni hablar: la más longeva trabaja desde los tiempos de los radicales. 

El profesor Pelelo trabajaba en una realidad común, de la que muchos quieren escapar.

Uno de los grandes errores de las teorías pedagógicas y de los programas que forman profesores es que no tienen una vinculación con la realidad y no toman en cuenta los contextos múltiples que posee Chile. Muchos hacen pedagogía para las utopías, es decir, preparan para contextos ideales, como el del profesor Hashtington.

No obstante, tampoco se trabaja con la motivación y la transmisión de valores dentro de la sala de clases, y no se cree que quienes están a cargo de un docente puedan salir del eterno círculo de la pobreza. Es decir, se hace pedagogía para el sujeto funcional, es decir, para una persona que debe internalizar las pautas mínimas del sistema conocidas como contenido. Precisamente el refuerzo positivo no era el fuerte del profesor Pelelo.

Es importante trabajar para todos los contextos y no sólo para los que nos convienen, y  no pensar sólo en transmitir contenidos sin motivación. Fuera de correr el riesgo de tener entre 20 a 50 personas en formación que corren el riesgo de desmotivarse y no aprender nada significativo, peligra el docente como un profesor integral.

Al fin y al cabo, el profesor Hashtington y el profesor Pelelo son dos modelos pedagógicos que pueden encontrarse en algún punto, más allá de que sean parte de la gran familia pedagógica.  

A Jorge, Luis y Priscila; por no perder, a pesar de los años, la capacidad de crear, jugar y soñar.

21 junio, 2012

Orgullo naranja


Hoy la UFRO está en medio de un nuevo ciclo político, muy interesante de analizar porque hoy, principalmente, sabemos quién es quién y cuánto pesa en la Universidad. Hoy no sólo aumentó la cantidad de listas que aspiran a la Federación, sino que el interés de muchos por participar y las personas que pertenecen al mundo político de lleno. Era un gran desafío pendiente que esta noche ha quedado en parte superado.

Sin embargo, hoy para dos listas esta noche ha marcado una pausa en su andar. Hoy nuestra Universidad ha hablado y ha dado un veredicto claro y contundente.

Un voto es un signo de confianza y una apuesta de futuro. Quiero agradecer a cada persona que se informó de nuestro proyecto, que vio la fuerza con la que defendimos las convicciones, que apreció en nosotros los ideales que realmente los representaban. Su voto no ha sido en vano: es el inicio de un trabajo que no se detiene y que muy prontamente seguirá dando muestras de que no nos quedamos sólo en las palabras.

Juntos, representamos el 27% de la universidad. No desaprovecharemos el trabajo realizado y las esperanzas que depositaron en nosotros.

Estamos conscientes: siempre hay detalles que mejorar y autocrítica que hacer. No somos menos al reconocer nuestras falencias y las cosas que nos faltaron. Recogeremos cada crítica, cada consejo, cada observación y la transformaremos en proyectos para seguir adelante. Esta es nuestro camino, esta es la forma de seguir siendo la voz de los que hoy no tienen voz.

Quiero agradecer muy personalmente a cada persona que se informó sobre nuestras propuestas, que leyó el programa, que lo criticó, que preguntó, que fue a los foros, que creyó en nosotros. A cada pulgar arriba y felicitación, a cada una de esas voluntades que hoy se manifestó. Es gratificante este tremendo apoyo en la primera incursión política de quien hoy les escribe. Sepan que seguiré trabajando con más motivación, más fuerza y más orgullo por todos.

Este camino lleno de sobresaltos se debe a un equipo de trabajo que dio más allá de lo posible para que esta utopía estuviera más cerca de esta realidad. A Ronald, Angelo, Ingrid, Paula, Felipe, Simón, Valentina, Amaru, Alejandro y a todos quienes trabajamos desde lo que mejor sabíamos hacer, gracias. Hoy este sueño no se acaba: seguirá vivo con la seguridad que dan las convicciones.

Hoy esa bandera naranja que flameó orgullosa y altiva como los sentimientos que hoy nos embargaban se mostrará más alto desde hoy. Los valores de la transparencia, la inclusión, la tolerancia, el pluralismo y el amor a la verdadera y efectiva democracia estarán más altos que nunca. Estén ciertos que seguiremos trabajando para que, desde lo más pequeño, surjan las grandes transformaciones que nos lleven a ese mundo mejor que todos queremos.

Nuestra marcha hacia las utopías no se detiene: continúa.  El presente es nuestro tiempo y será más naranja que nunca.
¡Viva el futuro! ¡Viva la UFRO! ¡Viva el mae!

Niebla


Ella decía que le faltaba seguridad y motivación. No hablaba, pero con los ojos se denotaba que, por más empeño que le pusiera a los estudios, no era capaz de sentirse confiada de todo lo que repasaba para las pruebas. No bastaba con memorizar, con leer tres veces lo que había comprendido antes, con conversar por las noches todo lo que encontraba en los textos.

Pero nada. Llegaba a las pruebas, las miraba, respiraba, trataba de acordarse de lo que había repasado y nada. No le había quedado nada, según ella, de la noche anterior.

El problema no era sólo cuando le pasaban las notas -porque con las respuestas que ponía sabía que le había ido mal-, era cuando conversaba las respuestas que había colocado en la prueba y se decía: “¡pero si yo le iba a poner eso, pero como tan tonta de haberla cambiado!”

Estaba tan atareada con el tiempo que no tenía por las mil cosas que le encargaban, que no tenía idea sobre lo que debía hacer. Cuando se daba el espacio para pensar no podía creer lo amarrada que estaba a los trabajos y las noches de sueño corto. Lo peor era que no tenía escapatoria y en algún punto en la vida, no muy lejos de esa noche, tendría que hacerlo todo.

A lo mejor las cosas se explicaban por lo que le había pasado en la vida: nunca fue la mejor del curso y nadie le decía que ella realmente podía. No era de muchos amigos tampoco y jamás quiso brillar –algunas veces porque no podía, otras porque no quería- frente al resto de sus compañeros.

Aunque, en el fondo, ella sabía que podía. Pasó un día que iba caminando a la casa y había tanto humo que no se veía nada a más de media cuadra.

Se detuvo dos segundos cuando en una ventana de esas casas bonitas que había cerca de donde vivía vio una escena que la conmovió: un auto enorme del cual se baja un hombre, entra a la casa y la mujer y su hijo no le hablan. El, al segundo siguiente golpea la mesa  y las dos personas corren al segundo piso. Aterrada, siguió su camino.

En la casa de junto, otra escena le llamó mucho la atención. Un abuelo con su nieto llorando a mares. Miraban una y otra vez un papel y no paraban de llorar. La madre llamaba desesperada y, cuando le contestaron, trataban de hablar. Ninguno se miraba. El papel parecía, de lejos, entre aviso de embargo y cuenta del agua.

Cuando llegó a la casa, saludó a su madre, a sus hermanas y a su gato. Comió medio emocionada y subió a su pieza. Aunque tenía mil cosas que entregar prefirió tirarse en la cama con la luz apagada a pensar. La luz artificial de la luminaria de la calle se parecía mucho a las de las casas que había visto un rato antes. Miró al techo, respiró hondo y se dijo:

“Las cosas malas no le pueden ganar a mis ganas de salir adelante. Esos niños se merecen que me vaya bien para que a ellos les vaya bien. Yo sé que puedo”.

Acto seguido se puso a terminar sus trabajos y a poner todo de sí para que en la prueba le fuera bien.  

13 junio, 2012

Qué se juega en las elecciones de la FEUFRO.


No, no es una simple elección lo que se está jugando dentro de la Universidad de La Frontera. La casa de estudios más grande de La Araucanía hoy está en período de elecciones. A diferencia de años anteriores, la expectación, el interés y el abanico de listas que se juegan este puesto de importancia aumentó. Variados sectores son los que compiten. Y, para no dejar a nadie desinformado (para que después no digan que nadie les avisó) veamos qué es lo que se juega la próxima semana.

Cabe señalar que no sólo se compite por la conducción interna de la universidad, sino que por el equilibrio de fuerzas dentro de la Confech. Las universidades dirigidas por la denominada “ultra” (Concepción y Católica de Valparaíso) tienen dos votos dentro de la Mesa Ejecutiva, contra dos de los sectores más moderados (Universidades de Chile y Católica). La única que falta es la de La Frontera, por lo que este resultado determinará en gran medida la conducción del movimiento estudiantil para este año.

Y la pregunta del millón: ¿Qué ofrece cada lista?

La Lista A, “Avancemos”, utiliza como base la Plataforma Estudiantil “Avanzar”, que es el nombre electoral de la Unión Nacional Estudiantil y la Fuerza Universitaria Rebelde, en su mayoría. La primera, en su manifiesto, hace un análisis de la situación imperante desglosando muchos de los problemas del momento chileno actual. En esta línea, buscan articular  aglutinar el trabajo de las masas para oponerlo al capitalismo y luchar por la “gran batalla del pueblo por su emancipación”. La segunda, de manera muy parecida, es una “organización política estudiantil que se nutre de la teoría revolucionaria marxista” que busca construir el “sujeto revolucionario”. Quiere diagnosticar las necesidades del pueblo, creyendo a pies juntillas en que “la militancia revolucionaria es un embrión del sujeto que construimos” (buscando que) “la organización política debe constituirse como los pies del pueblo”.

La pregunta central es: ¿Para qué? Su programa nos puede dar luces de lo anterior.

A pesar de lo repetitivo discursivamente se encuentra que quieren luchar desde el conocimiento para generar conciencia en los demás, utilizar a las agrupaciones “que les sirven” para canalizar la lucha y utilizar a las artes y las ciencias como medios para ello. Es decir, tienen un programa utilitario que, como explícitos herederos de las movilizaciones, lleve a la UFRO a ser centro de su acción. Cuánto control ejercerán sus símiles del país hacia ellos si es que salen elegidos sólo el tiempo lo dirá.

La Lista C, “Construyendo” tiene como base el colectivo social “A Construir”, formado hace muy poco tiempo. Es el piso político de la actual Federación, que lleva como Presidente a Felipe Valdebenito, líder actual. Una gestión que ha tenido progresos como la reciente instalación de la lavandería estudiantil (proyecto presente desde marzo pero que se inauguró hace sólo unas semanas), pero fuertemente cuestionada por la poca rendición de cuentas, la poca preocupación por difundir hacia el final del movimiento estudiantil del año pasado en su fase más crítica las instancias de reunión, y por no poseer bases sólidas que permitan validarse como una verdadera alternativa de permanencia. Es más, en una reciente entrevista radial a radio universal, uno de sus miembros señaló que se declaran continuadores de la gestión anterior, pero que se desmarcan como nueva alternativa.

¿Contradicción? Que el público juzgue.

Esta lista, en su programa, se muestra en la misma tendencia que la lista anterior, señalándose en el primer foro debate de las listas que estuvieron en conversaciones pero que no llegaron a acuerdo. Si bien se plantean como una alternativa más moderada que la anterior porque dotarían de mayor autonomía a los centros de estudiantes pretenden “ordenar el trabajo político” y “fomentar la participación”. La pregunta es con qué fin. A pesar de que se denota experiencia de gobierno previa, el gran cuestionamiento es cómo confiar si es que quien quiere seguir al mando ya no emprendió estas tareas en su minuto.

La Lista M, “Muévete por más” está compuesta en su mayoría por personas independientes, con apoyos de algunas colectividades políticas. Con integrantes provenientes desde distintos sectores de la universidad, lidera esta alternativa Ronald Kliebs, integrante de varias agrupaciones estudiantiles. Sus miembros, que en esta oportunidad han recibido el apoyo de miembros de simpatías socialistas y comunistas, han articulado un trabajo eficiente que levanta una alternativa que deja lejos el poder de los partidos y apuesta por la democracia, la transparencia y la inclusión.

Pero, ¿Cómo se ha de creer que no quieren poder por el poder o que no son títeres de los partidos?
Una diferencia sustancial de su programa es la existencia de una carta de principios que los avala y a la que sus miembros se han comprometido a respetar. Asimismo, plantean trabajar fuerte con las agrupaciones estudiantiles indistintamente de sus fines, trabajar por la triestamentalidad y contribuir al trabajo político tomando como primera meta articular una verdadera comunidad universitaria. Proponen que, sin ello, no es posible levantar una alternativa seria frente al país, a diferencia de las gestiones anteriores.

Finalmente, la Lista X “Somos Ufro”, que nace a partir de “#UFROescucha”, una plataforma virtual que en principio sólo se opone a los paros, ha manifestado que no avala la violencia de “extremistas”. Es muy poco lo que se puede decir de ella, fuera de que agrupa a estudiantes de mayoría del área de las ciencias. Entrega una síntesis programática semejante a una declaración de principios en la que, en sus cuatro ejes, subvalora el rol de las agrupaciones estudiantiles y no se aventura por el trabajo político.

Este es el panorama que, a grandes rasgos, se juega en los próximos días. Siempre es bueno fijarse en quiénes son las personas, su trayectoria histórica y, por medio de sus programas, ver qué harán con la Federación de Estudiantes si es que llegan a ella. Porque, al final, eso es lo que se pone en juego: qué pasará con el movimiento estudiantil, el trabajo social y la articulación de los distintos sectores dentro y fuera de la Universidad de La Frontera durante un año. 

04 junio, 2012

Lista M: hacia la verdadera comunidad universitaria.

Quiero enviar, antes que todo, un saludo fraterno a todos quienes han leído este blog en este tiempo de ausencia, tanto en Chile como en el extranjero. Es un honor saber que tanta gente comparte los ideales de una sociedad más justa y mejor mediante el acuerdo, el diálogo y la tolerancia. 

Hoy es necesario volver para contarles una historia. La Universidad de La Frontera, una casa de estudios regional, en la zona más pobre del país, tiene miles de estudiantes con sueños y aspiraciones comunes. Todos, desde nuestros ámbitos más diversos de acción, aspiramos a cambiar la sociedad poniendo todo de nuestra parte. 

No obstante, hay algunos que lo hacen desde la exclusión y la imposición, y otros que aspiran a que todo cambie para después cambiar las voluntades. Muchos miran desesperanzados desde afuera, como queriendo cambiar las cosas. No lo hacen por miedo a ser encasillados de "amarillos" o de no ser bien recibidos en muchos lugares.

Esto ya no da para mas. La participación en instancias políticas es bajísima, mientras que la unión de estudiantes en agrupaciones que toman las herramientas del presente para cambiar el mundo desde lo más pequeño aumenta. Nuestro país está cambiando, nuestra sociedad cambió. La política se ha quedado estancada sin responder a los nuevos tiempos.

Hay quienes decidimos no esperar y tomar el sentir de los estudiantes y hacer algo. 

Es por esto que se ha reunido un grupo de personas de distintos sectores, carreras y áreas del conocimiento para cambiar esta realidad y sentar las bases para articular a estudiantes, funcionarios y académicos. Desde ingeniería hasta la pedagogía, desde la sociología hasta la medicina: todos somos parte. Somos personas que pensamos antes de actuar, que dialogamos antes de gritar, que no dudamos en conversar para llegar a los grandes acuerdos. Elaboramos un programa que recoge las aspiraciones de quienes no necesariamente votan y  tienen voz. Hoy, somos todos parte. 

Los invito a todos a que vean nuestras metas y nuestras propuestas, que las consulten y las hagan suyas. Queremos llegar, con todos, a ser una Federación realmente participativa e inclusiva, en un proyecto nunca antes visto. En los siguientes días daremos a conocer nuestras propuestas concretas de acción para que perciban que no nos quedamos sólo en las bellas palabras, sino que creemos en la acción social directa. 

Un abrazo a todos.

23 abril, 2012

Gracias, chiquillos.

Quiero saludar a todas las personas que se han dado el tiempo para leer un artículo de los tantos que aquí existen. Esta es mi vitrina al pensamiento, aquí fluyen todos los sentimientos e ideas que pueden aportar a hacer de esta existencia un poquito mejor para todos y todas. Estoy muy honrado con las miles de visitas que he recibido, con las más de catorce mil. Estoy muy emocionado de ver, hoy que este blog es leído desde Estados Unidos hasta Argentina y Chile, y desde Rusia hasta España y Colombia, ese número cuando sólo partí con un pequeño experimento de noventa posteos.

Antes que todo, mis agradecimientos van a quien inspiró por primera vez estas ideas y que ha sido fundamental en perfeccionarlas. A mi Nela, a Daniela Queupumil, gracias, por tu amor, tu comprensión, tu confianza, tu sabiduría y tu belleza que se traduce en esa alma tan preciosa que tienes. Gracias, por todo.

Hay dos personas que han sido fundamentales en el incio de este ciclo de columnas. A Evelyn Roa, quien fuera la primera persona que las dinfundió, muchas gracias. Y a Priscila Garcés, quien me diera la pauta para perfeccionar algunas de las columnas que vieron la luz. En ellas quisiera agradecer también a todos mis amigos, quienes han permitido que esta Maleta tome forma.

Twitter ha sido fundamental en todo esto. Quiero agradecer también a todas los seguidores en esta red social que hoy tanto ruido genera. A todos quienes han permitido que hoy Maleta de Opiniones y este autor sea lo que es, quiero darles las gracias. Un reconocimiento especial merecen la Izquierda Tuitera, a quien la tengo un cariño especial, a don René Aucapán, quien ha relevado temas de este blog permantentemente; a Marcela Momberg, Carmen Castillo y Natalia Flores, a quienes sigo muy atentamente, y a tantos seguidores que, sin su aporte y ayuda, no habría podido admirar esa cifra.

Se me hace corta la gran cantidad de personas a las que debo agradecer. A través de esta pequeña muestra  hago extensivo estos reconocimientos a todos.

Mención especial, desde el alma, debo hacer a todos los medios en que algún artículo mío ha salido a la luz. A La Opiñón y al Boyaldía, miembros de la red de diarios ciudadanos Mi Voz, a El Mostrador, por sus inclusiones, a El Quinto Poder, por su siempre constante acogida en un sitio caracterizado por la inclusión y la tolerancia. A Sala de Profes, porque ha acogido mis opiniones sobre esa ciencia fabulosa y mágica que es la pedagogía; a Asuntos del Sur porque también me he podido explayar mirando hacia esta zona que tanto amo que es Latinoamérica.

No puedo dejar de mencionar a los medios en que también han salido mis notas, de los primeros que incluyeron estas ideas inclusive. A El Observatodo y el Morrocotudo, al Naveghable y al Concecuente. Muchas gracias, muchachos.

Quiero mencionar también al tuiter de  la Democracia Cristiana que, aunque no comparta algunos de sus planteamientos, fue el primer medio en difundir mis columnas. Y, aunque parezca paradógico, al tuiter de la Juventud del PRI, que también ha ampliado la voz de estas letras que pretenden mejorar esta sociedad desde las ideas concretas y consensuadas.

No se me puede olvidar en esta hora a la noble labor de Radio Villa Francia, que también en este tiempo ha  difundido este pensamiento y hemos conversado sobre nuestro pasado reciente. Muchas gracias y felicitaciones por emprender tan precioso oficio; siéntanse siempre orgullosos de ser parte de un lugar lleno de historia, lucha y esperanzas de surgir. Me siento parte de ustedes.

Esto es un ejemplo de que desde la transversalidad se puede. De que hay ideas comunes que permiten construir una sociedad mejor y que, desde la unión de la centroizquierda, podemos conversar un proyecto de país que responda con soluciones actuales a nuestros problemas y rompa los prejuicios del ayer. Hoy nuestro objetivo común es derrotar una lógica del poder que ya no se consigue desde la Concertación, sino que desde la superación de la misma y desde la búsqueda de nuevos frentes que, con un proyecto de Estado y de país conversado por todos, permitan ese viejo sueño de que todos vivamos mejor (al fin).

Siempre es necesario agradecer a quienes han ayudado a ser lo que uno es: ésta es la ocasión precisa. Principalmente porque he desaparecido de la nada puesto que la Universidad ha puesto muchísimos trabajos en medio. Soy Vicepresidente de la Agrupación de estudiantes de pedagogía Joven Educa, de la Universidad de la Frontera, en la que he puesto todo mi tiempo en potenciar para ser un referente en el tema a nivel regional.

Con eso, he estado desarrollando proyectos de investigación, ayudantías, los ramos en sí y, en el corto plazo, comenzaré una carrera política para ser consecuente con mi pensamiento, que es querer cambiar las cosas "desde dentro" de la manera más complicada pero más eficaz a mi juicio: convencer, desde el recambio generacional, a quienes manejan poder para que escuchen lo que nosotros, la masa, la ciudadanía informada, pedimos con urgencia. En esa lógica postularé a algunos puestos, desde las comunicaciones, si es que se confirma, en la Federación de Estudiantes y en una colectividad política.

Comprenderán que, por todo esto, me he desaparecido del mapa un tiempo. Espero disculpen a este escritor. Tengan muy presente que en estas semanas han surgido muchísimas ideas y opiniones que llenarán esta Maleta muy pronto con lo que ustedes quieren ver.

Estos son agradecimientos muy personales y extensos. No les doy más la lata. Solamente quiero insistir en lo importante que son todos para mí y que sin su ayuda no sería quien soy.

Nos vemos pronto. Un abrazo fuerte desde Temuco, el corazón de la Frontera.

Diego.